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Educar en Buenos Modales

Entre todas las tendencias, la que nunca debería pasarse de moda es la de utilizar los buenos modales ¿Estás de acuerdo conmigo? 
Una persona puede sentirse muy afortunada si posee esa conducta porque le va a condicionar en el tipo de relaciones que establezca con los demás. 
Entrar a un sitio, decir "hola" y que nadie te conteste puede resultarte familiar e incluso demasiado habitual, o que estés hablando con alguien y se ponga a mirar el móvil, ... se me ocurren muchos ejemplos en los que los buenos modales quedan ausentes. 
En éste artículo quiero analizar cuáles son las acciones que consideramos como buenos modales, a qué nos referimos cuando hablamos de la cortesía y la amabilidad. Y, con un poco de suerte, podremos ponerlas de moda. 

Siempre vas a quedar bien con los demás si utilizas los buenos modales, si te expresas con elegancia... y además sabes que es mucho más fácil hablar con personas de carácter cortés y amable, te sientes más cómodo y percibes a esa persona de manera muy positiva. 

De aquí la importancia de educar en el "saber estar", en el respeto, en la discreción, de aprender a relacionarse con uno mismo y con los demás. 

La parte positiva de comportarse con educación es que jamás te equivocas. Incluso cuando nos enfadamos deberíamos ser capaces de comunicarnos desde la serenidad y la compostura, evitando transformarnos en unas maleducadas e irrespetuosas personas que se acaban arrepintiendo de las barbaridades de llegan a expresar desde esa emoción. 

Practiquemos los buenos modales





Las ventajas de comunicarse de manera amable y no violenta son: 
1. Mejora el diálogo
2. Permite que las demás personas se sientan cómodos hablando con nosotros. 
3.Se pueden evitar conflicto y malos entendidos.
4. Podemos resolver muchos problemas utilizando una comunicación No violenta. 
5. Podemos comunicarnos desde la serenidad y positividad. 
6. Es mucho más fácil atender a la persona que te habla con pausa, con respeto y empatía que con la persona agresiva que no controla ni lo que dice ni cómo lo dice. 










DINÁMICAS PARA TRABAJAR LOS BUENOS MODALES 


El objetivo de éstas dinámicas será el de desarrollar conductas que nos permitan interactuar socialmente de forma positiva y tener amigos. 

Queremos conseguir utilizar adecuadamente la fórmula de la cortesía y la amabilidad con la palabra 

 



 Describe dos situaciones en las que debes manifestar tu agradecimiento dando las gracias. 


 Inventa los diálogos para cada escena 


Preguntas sencillas : ¿ Cuándo debemos dar las gracias ?

  • cuando nos ayudan a hacer los deberes en casa...
  • cuando un amigo/a nos presta su juego o juguete...
  • cuando un compañero se enfada contigo...
  • cuando alguien nos insulta...
Dibujar una situación en la que tengas que dar las gracias...



Describe una situación en la que crees que debes hacer un cumplido, felicitación, halago,...


Representa las siguientes situaciones...

  • Felicita a tu hijo/ a por una conducta cordial que haya tenido con otro familiar.
  • Haces un cumplido a cada uno/a de las personas con las que convives. 
  • Felicitamos a nuestra amiga por haber ganado un torneo de ajedrez. 
  • Le hacemos un cumplido a un amigo que lleva los zapatos muy bonitos. 

Aquí tienes algunas frases para felicitar a los demás por sus logros ¿Cuándo las utilizas?

¡ Qué bueno eres !
¡ Felicidades !
¡ Enhorabuena !
¡ Qué trabajador eres !
 ¿ Qué felicitación o cumplido harías en las siguientes situaciones ?
  • A una persona que ayuda a los demás.
  • A una persona que va elegantemente vestida. 
  • A una persona que ha ganado un premio. 
  • A un niño que acaba siempre sus deberes de clase. 
  • Unas niñas que han ganado el partido de baloncesto. 
  • Un niño que ayuda a una persona invidente a cruzar la calle. 
  • Una niña ha realizado un dibujo muy bonito. 
Piensa, ¿ a quién le dirías los siguientes elogios? y ¿Por qué? 
  • ¡ Qué inteligente eres!
  • ¡ Qué bueno eres!
  • ¡ Enhorabuena!
  • ¡Qué guapo/a !







Reír en familia: beneficios y técnicas



Dicen que con la risa tu vida se alarga y eres capaz de mejorar tu estado general de salud. Además, ¡tu cuerpo pierde calorías cuando te ríes! ¿Lo sabías? Ésto te interesa: 

El estrés y las rutinas diarias ponen muy difícil encontrar momentos para compartir y reír en familia. Muchas veces, tendemos a priorizar en nuestras "obligaciones" y "responsabilidades" cuando llegamos a casa, y pocas ganas tenemos de reír después de nuestras jornadas laborales. 



Dicen que los niños deberían reír una media de 200 veces al día. Nacen con esa capacidad y esa gran predisposición para reírse. Con el tiempo esa capacidad se va perdiendo a causa de la presión del día a día, de las responsabilidades y, en definitiva, que no tenemos tiempo para pararnos a reír tantas veces al día.
¿ Has contado las veces que ríes tu a lo largo del día? y, ¿a la semana?  

Posiblemente sea cierto cuando decimos que la risa se echa en falta en la vida de demasiadas familias, y aunque las familias que ríen juntas no son perfectas, a nivel social aparentan ser más sanas. 

En nuestro cuerpo suceden cosas estupendas y saludables cuando reímosSi la risa la entendemos como una emoción positiva, aprendamos a mantenerla como parte importante de nuestras vidas y obtendremos numerosos beneficios como: 


- El ritmo cardíaco se acelera, se bombean hormonas que nos hacen estar más alerta

- Nuestro sistema inmunológico se activa, el oxígeno asciende al cerebro, lo que nos hace pensar con un poco más de agudeza y a ver las cosas con mayor claridad.

- Los músculos se relajan y nuestro sistema digestivo funciona mejor.

- Los niveles de estrés descienden.

- El ambiente se torna menos tenso

- Aparece la creatividad

- Nos sentimos más capaces de empatizar con los demás

- Nos volvemos menos hostiles.

- Nuestra capacidad de tomar decisiones mejora


El juego y el ocio se entienden como un elemento muy importante y esencial para disfrutar de la vida en familia, además de fomentar el aprendizaje de todos los miembros de la familia. 
Pero, antes de probar cualquier técnica, cualquier juego, debes estar predispuesto a hacerla y jugar. Ponerle realmente ganas a pasar un buen rato en familia. 

Técnicas que puedes practicar y comentar para que nos ayude a los lectores a crecer en familia. 

1. LAS PALABRAS LOCAS : Éste juego trata de comunicarse utilizando la vocal elegida. Por ejemplo: en todas las palabras que digamos, vamos a substituir todas las vocales por la vocal A. 

2. LOS TRABALENGUAS: ¿eres de los que buscan retar a los demás? éste es tu juego en familia. A ver quien dice el trabalenguas mejor y sin errores. ¿recuerdas alguno? 
    "Tres tristes tigres, comieron trigo en un trigal" 

3. IMITAR ANIMALES: Cuanto más raros, mejor. Aprovecha para haceros un divertido tiktok

4. BAILAR, INVENTAD COREOGRAFIAS : divertiros mientras potenciáis la expresión corporal y la distensión. 

5. UNA DE DISFRACES: ¿Se os ocurre disfrazaros un sábado por la mañana cuando no sea carnaval? Sorprende a tu familia. Risas aseguradas. 

6. QUIEN CUENTA EL MEJOR CHISTE? : haced una lista de chistes y representarlos en familia. Uniremos representación teatral con humor. A ver qué sale !! Quizá algunos resulten divertidos, otros chorras y otros contribuyen a alegrar la atmósfera familiar en momentos determinados.
A los más pequeños de la casa les gustan los chistes que estimulan su imaginación y utilizan cosas familiares como letras o animales de modos distintos...

¿ Qué color se come? ... Naranja
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¿ Qué letra baila ? ..... La J
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¿ Qué letra se bebe? ..... La T

7. RISOTERAPIA: talleres que se desarrollan con el uso de dinámicas y juegos para reír. 





El humor constituye algo muy valioso en el hogar. Pero no es igual para los niños de todas las edades, ni para todas las personas por igual. 

En época escolar, el humor tiene conexión con los juegos y la actividad física. Hacer tonterías hace reír, tanto a los peques como a los adultos que los observan. A los niños también les encanta ver a los adultos hacer tonterías y actuar de forma inesperada utilizando el humor. ¿Cuántas tonterías hacemos los grandes para hacer reír a los más pequeños? (sobretodo a los bebés) 

NO te rías de tus hijos cuando...

1. Digan palabrotas o groserías 
2. De sus miedos o temores
3. Cuando pronuncie mal una palabra
4. De lo que digan

Cuando empiezan el Instituto, les gusta seguir haciendo tonterías, pero les preocupa no estar en la "onda". Descubrir los defectos de los demás es un pasatiempo primordial en esas edades y nuestra cultura lo fomenta en las series y comedias. 

Es importante saber que, a medida que los niños se sienten mejor consigo mismo y más aceptados, el humor basado en comentarios despreciativos va decreciendo, aunque no del todo...ya que en la etapa adulta seguimos disfrutando del cotilleo ¿te pasa?





Educar fuera de la escuela: ¿Tienes tiempo libre?


Todos nosotros vivimos en una sociedad expuesta a continuos cambios en todos los aspectos. El mercado laboral exige actualmente un reciclaje profesional continuo, los medios de comunicación y redes sociales acaparan la mayor parte de un tiempo libre y de ocio que aumenta con la disminución de las jornadas de trabajo, el aumento de la edad de jubilación y el retraso en la incorporación al mercado de trabajo. 



El concepto de tiempo libre pasa a ser considerado una buena oportunidad para elaborar planes de intervención educativa al margen de la educación reglada y no sólo como un tiempo pasivo, sino, sobretodo, de consumo y ocio. 

Los cambios de las estructuras sociales, la multiculturalidad y los flujos migratorios, el aumento del tiempo libre y de ocio, la revolución tecnológica y el deterioro del medio ambiente, determinan nuestras formas de vida y la de nuestras futuras generaciones. 

Según Christine Chevalier, "El ocio es un conjunto de ocupaciones a las que el individuo puede entregarse de manera completamente voluntaria tras haberse liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales, para descansar, para divertirse, y sentirse relajado para desarrollar su información o su formación desinteresada, o para participar voluntariamente en la vida social de su comunidad"

La educación fuera de la escuela y del ámbito formal, es pieza clave y fundamental para el desarrollo de la sociedad, por ello es muy importante dotar a los jóvenes de instrumentos que les ayuden a acceder a la vida adulta a través de su participación activa en la sociedad. 

Parques infantiles, ludotecas, campamentos, colonias, casal de jóvenes, centros de tiempo libre, "esplais", ..son espacios en los que existen ventajas para el trabajo preventivo con niños, niñas y jóvenes. 



En estos espacios, educadores sociales, monitores, directores de tiempo libre y animadores socioculturales, creamos una actitud libre y de desarrollo positivo en la educación de las personas. Buscamos la educación en valores a través de una metodología activa, comunitaria, participativa, sin olvidar que queremos pasarlo bien y disfrutar de cada momento de ocio. Las actitudes y comportamientos que se viven en el tiempo libre se traspasan a las demás situaciones de la vida, por lo que intentamos emplear este tiempo en actividades motivadoras y productivas. 

El tiempo libre es un espacio educativo complementario a la familia y a la escuela y tiene un papel muy importante, ya que se pueden trabajar aspectos sociales, culturales y físicos. De hecho dentro de la escuela o en la familia no se abarca de la misma forma. De ahí la importancia de profesionalizar el ocio y el tiempo libre, porque es una parte más de la educación y formación. 

En el momento que los niños y adolescentes realizan actividades de ocio en su tiempo libre con monitores, animadores y educadores, descubren un mundo nuevo. Ni son actividades con sus padres, ni con los profes del cole. Son personas adultas que interactúan con ellos de manera informal y que, además, aportan mucho valor a sus vidas. Disfrutan e integran un ocio alternativo al que conocen y practican. 


¿ En qué dedican tus hijos su tiempo libre? 






No quiere ir a la guardería


La guardería suele representar la primera vez que el niño sale del entorno familiar, y no debe olvidarse que con ello intentamos formar un adulto que sepa proyectar su vida fuera del hogar. Es la primera vez que abre la puerta de su futuro y bien vale la pena que lo que encuentre sea agradable. 

Puede considerarse normal que la incorporación a la guardería se viva con cierta tensión los primeros 10 - 15 días, pero el niño que se siente seguro y confiado, que disfruta de la experiencia de cada día, supera muy pronto ésta incertidumbre y se muestra abierto y comunicativo con los compañero y los educadores. 

Los signos más frecuentes de un posible desajuste son: 

1. Aparición de dificultad de control de esfínteres (diurno) y que se prolongue más allá de un mes. 
2. Negarse a ir a la guardería con llantos diarios y aspecto de estar pasándolo mal. 
3. Pérdida de apetito, tanto en casa como en la guardería. 
4. Falta de relación con sus compañeros y los educadores tras dos meses de conocerlos. 
5. Sueño alterado con gritos y pesadillas y que, pasado un mes, no remitan sino que aumenten. 

Y todo ello, ¿Qué querrá decir? Posiblemente:

1. Estamos ante un niño muy sensible, al que debemos esforzarnos en atender, aceptar y proporcionar terreno adecuado para la comunicación. 
2. Se trata de un niño que no está preparado para ésta experiencia de separación. 
3. O bien, nos hallamos un caso en que no congenian niño y educador. 

Para prevenir este tipo de situación, deberíamos evitar que el ingreso en la guardería coincidiera con: 

Cambios tales como la supresión del chupete o de los pañales, mudanza de casa, cambios de dormitorio...
El embarazo de la madre, y menos todavía con el nacimiento de otro hijo. 

¿ Cómo transmitir tranquilidad y seguridad ante la guardería? 


1. Vuelve a recogerle puntualmente, no dejes que empiece a buscarte. 
2. No tardes en recogerlo. 
3. No hables de las cosas interesantes que han pasado cuando él no estaba (he ido a la tienda de chuches, al parque,..) 
4. Intenta no tomar en serio las lágrimas de separación. 
5. Despídete siempre de tu hijo, aunque llore; si no lo haces, puede asustarse ante tu desaparición y angustiarse aún más. 


Valora los esfuerzos de tu hijo


Gracias a los momentos de convivencia familiar, los padres podemos permitirnos enseñar a nuestros hijos a diferenciar y a conocer las normas, los límites, etc. Pero no es suficiente establecer normas básicas de convivencia, sino que también debemos explicar porqué existen éstas normas, y de qué manera debemos cumplirlas.
Muchas veces los niños se saltan las normas, ponen a prueba la paciencia de los padres, se equivocan, cometen errores y llegan a desarrollar conductas que a nivel social se consideran poco, o nada, apropiadas. 
Es importante analizar qué es lo que pasa para que el niño tenga comportamientos inesperados, y si tienen que ver con el tipo de estructura familiar (lo que para algunas familias está permitido, para otras puede ser inaceptable).  
 

En el momento en que la conducta del niño entra en conflicto con las expectativas que sus padres, la escuela, o el entorno social esperan de él, debemos detenernos a pensar qué está sucediendo en el proceso de desarrollo del niño. 
La mejor recomendación es: 



Si lo conseguimos, le estaremos estimulando a superarse y controlarse más. Por lo que se obtienen mejores resultados de desarrollo conductual que utilizando las críticas, el castigo o las reprimendas. 
El niño que siente que le quieren desea agradar a los padres. Sentir que cubre las expectativas de los adultos le hace sentir satisfecho de sí mismo, le motiva a continuar el camino hacia la autodisciplina y el autodominio, y a ser más responsable porque sabe que sus acciones y reflexiones no serán criticados de entrada, sino que aunque se equivoque en su camino, siente que no está solo, que podrá rectificar y reflexionar. 
Muchas veces se oye "eres un desastre, no haces nada bien..." Aquí se confunde una parte con el todo. Porque se equivoque una vez, no implica que todo lo haga mal. Se le debe dar la oportunidad de pensar que él no es un desastre, aunque en un momento dado haya provocado un estropicio y que tiene la posibilidad de rectificar y hacerlo bien a la siguiente ocasión, en lugar de quedar estigmatizado para siempre. 
Pensar antes de actuar ante los comportamientos poco apropiados de los hijos permite contener los sentimientos de ira, rabia o decepción de los padres y evitar actuaciones precipitadas o agresivas, que pueden generar culpa o resentimiento. 
El niño necesita sentirse querido a pesar de sus errores. Este cariño y la aceptación de sus equivocaciones seguramente le permitirán reaccionar y corregir su conducta y no creerse que es un desastre. Por otra parte, a ser padres no se enseña, sino que se aprende día a día precisamente de la práctica, de los aciertos y de los errores. 
Para el desarrollo del niño es tan importante elogiarlo cuando lo hace bien como corregirlo cuando hace algo mal o por debajo de sus posibilidades; continuamente necesita referencias de cómo realiza las cosas y del efecto que produce en los mayores. 
 Los comentarios de los padres en la infancia arruinan la vida. La persona crece con la sensación de que nunca fue lo suficientemente buena para sus padres.
Si has triunfado: era lo que se suponía que hicieras. 
Si has fracasado: recibes tu dosis de humillación.




No hables así !

Los niños son como enormes esponjas que absorben e interpretan a su manera todo lo que ven y todo lo que escuchan, buscando imitar el comportamiento de aquellas personas que más admiran: padres, hermanos, primos, amigos,... y es tal su interés por imitarlos que lo copian todo, incluso las palabras malsonantes. 

Según sea tu respuesta ante alguna de las exclamaciones malsonantes que él diga, le estarás dando pistas sobre el poder que tienen esas palabras y las reacciones que producen en los demás (enfado, risa,...). 

Lo padres nos preocupamos mucho, por lo que puedan pensar otras personas, al oír a nuestros hijos expresarse con esas palabras, ya que nuestra capacidad como educadores pasa a ser cuestionada. Debido a esa preocupación, muchos padres reaccionan con enfado o violencia. 

Es evidente que son etapas del desarrollo de nuestros hijos, que pasarán y que evolucionarán en función del tipo de atención, interés y preocupación que muestres hacia esa situación. 

Si te molesta mucho que tu hijo o hija hable así, te daré algunas pautas que pueden ayudarte a conseguirlo: 



A los peques les parece divertido utilizar palabras para hacer reír a las personas que en ese momento les rodean con el objetivo de llamar su atención. 

Si nadie reacciona, se cansan de utilizarlas, porque se dan cuenta que no consiguen su objetivo. 

Por otro lado, no olvidemos que los niños pueden utilizar las palabrotas como una forma de liberar tensión o de llamar la atención; en algunos casos estas expresiones malsonantes pueden aumentar ante la llegada de un nuevo hermanito o ante cualquier cambio vital que se produzca (separación, muerte,..).

Cuando un niño se enfada con sus padres suele gritar expresiones que no agradan a nadie. Y no importa el lugar ni las personas que estén allí. 

Por ejemplo, en medio del supermercado porque no le quieres comprar un kinder, expresiones como "¡eres un tonto, ya no te quiero!" 

O, cuando quieres que recoja los juguetes y se enfada puede soltar un "¡ Quiero más a la abuela que a ti!"

Cuanto más pequeño es tu hijo, más le cuesta expresar lo que siente con palabras. 

A algunos padres les parece normal que sus hijos se expresen de esa manera porque saben que es resultado de alguna advertencia que han hecho a sus hijos. 

Otros, sin embargo, se toman la frase al pie de la letra, como si la dijera una persona adulta, lo que les llena de tristeza y preocupación. 



Los padres podemos no tomar en serio esas frases ni considerar la fuerza de sus palabras cuando nuestros hijos son pequeñitos, pero a partir de cierta edad (5 añitos en adelante) estas frases nos parecen más amenazadoras cuando lo que queremos es que nuestros hijos nos quieran y no estén enfadados con nosotros.

Nuestra función es ayudar a nuestros hijos a exteriorizar su rabia de alguna manera; porque si no puede hacerlo de esta forma y no le ayudamos a encontrar otros mecanismos, utilizará otras técnicas más destructivas como morder, pegar,...o con un cambio de actitud más provocativo y, aparentemente desafiante: volverse más lento si le han pedido que dejara lo que hace, hacer tonterías, hacer ver que no oye a los padres, remugar con palabras malsonantes,...etc

Si te molesta que tu hijo de cinco años te diga "¡Mamá eres tonta y mala!" aprovecha la gran capacidad que tiene tu hijo para imitar a los demás para enseñarle a mostrar su rabia y explicarla: " ya sé que me dices eso porque estás enfadado conmigo, porque te he obligado a bañarte". Si oye interpretar su rabia de esa manera, también aprenderá a reflexionar.  

Los miedos infantiles

El miedo es una emoción que aparece con el propósito de preservar el desarrollo infantil, es necesario para la supervivencia. 
Los miedos infantiles pueden ser interpretados como una manera de reaccionar ante lo nuevo y lo desconocido por lo que tienen una función de adaptación, que permite tomar algunas precauciones frente a la realidad.. Por ejemplo, procuran que el niño no se vaya con un desconocido, que tema animales peligrosos o la prudencia de no alejarse o ir por lugares oscuros. 

Los miedos son evolutivos y normales a cierta edad. Por ejemplo, para los más pequeños, el conocimiento del mundo está acompañado por el miedo a alejarse de los padres y de las cosas conocidas. Y, a medida que crece y madura, el objeto del miedo también cambiará o desaparecerá. 

¿Qué miedos puede desarrollar un niño?  

Miedo a la separación: Cuando el bebé pierde de vista a la madre o al padre, tiene miedo de no verles más. Jugar a esconderse y reaparecer inmediatamente es una técnica que utilizamos para gestionar esa emoción. Y, al empezar el colegio, tienen miedo de separarse de sus padres porque quieren estar con ellos; dejarles algún objeto de los padres durante el proceso de adaptación a la guardería les da mayor seguridad. 

Miedo a la oscuridad: La oscuridad aleja y no permite ver las cosas familiares. Las fantasías ganan terreno a la realidad y las angustias toman forma de fantasmas, monstruos... Facilitar una luz suave que le permita ver su alrededor, atenúa ese miedo. 

Durante el sueño se pueden presentar dos tipos de reacciones:

Las pesadillas son un indicador de ansiedad. Cuando se acompañan con síntomas de gritos y desesperación se recomienda acudir y dar soporte emocional. 

Los terrores nocturnos son mucho más escasos que las pesadillas. Se caracterizan por el llanto y los gritos. Cuando se acerca al niño, éste no está despierto ni dormido, sino como sumido en un delirio. 

Es necesario consultar con un especialista cuando estos miedos son excesivamente persistentes con la edad (por ejemplo, si a los cinco años todavía tiene miedo a los desconocidos). Y si el miedo es tan fuerte que perturba la vida cotidiana del niño. 

Cuando el niño sufre repetidas pesadillas o se resiste frecuentemente a ir a la cama, conviene consultar con el especialista para averiguar las posibles causas. 

Origen de los miedos

Un origen de los miedos podría venir determinado por el patrón familiar. Es decir, a padres miedosos, hijos con miedos.
 
Otro mecanismo para adquirir miedos es la información negativa, por ejemplo, decir al niño que si no se porta bien, vendrá el hombre del saco. Todos sabemos que el hombre del saco no existe, pero hay madres y padres que lo utilizan para generar el miedo y la ansiedad que bloqueen sus actos. 

Las experiencias vividas de forma negativa, pueden generar miedos. Un accidente de tráfico, una pneumonía importante que le ha impedido respirar, sensación de ahogo en la piscina,... presenciar malos tratos, peleas y situaciones que provoquen impactos emocionales. 

También se desaconseja, que si no tiene la edad suficiente para separar la realidad de la ficción, permitir que vean películas de terror o con contenido violento. 

Recuerda que si bien el miedo constituye en muchas ocasiones una angustia inútil, en otras forma parte del desarrollo moral y del aprendizaje, ya que alerta ante algo que no está bien o ante un peligro físico. 



Juega y educa

Nos resulta complicado imaginar que alguien le pida a un niño, que empieza a caminar, que se ponga a trabajar o que cumpla con sus obligaciones. 
Sin embargo, es cierto que, desde bien pequeños, fomentamos que jueguen con elementos que simulen el mundo de los oficios (cocinitas, mesas de construcción, taller mecánico, ...)

Cuando juega, el niño inventa, representa y reproduce el mundo que le rodea. El juego es una actividad importante y necesaria que abre la puerta a las futuras obligaciones. Así pues, juega porque es divertido y porque a la vez está aprendiendo a superar dificultades. 

Si un niño a los 7 años juega a planchar la ropa a sus muñecos, pronto podrá cuidar de la suya propia sin apenas sensación de que se trata de una tarea pesada. Por eso, es importante que los niños participen en casa desde la primera infancia, para que poco a poco aprendan a realizar actividades más complejas. Si más no, la colaboración del niño en el hogar permite una buena adaptación al entorno y una buena organización tanto física, como mental y emocional. 

Cuando salta a la pata coja, cuando se mete en una caja y la convierte en su casa, cuando con un trozo de ropa se crea su propio disfraz, el niño está jugando. El juego es una actividad que ayuda a dar respuesta a los deseos, ilusiones y necesidades. Es una representación de su vida interna y externa. 
Los padres, educadores y profesores, utilizan el juego como herramienta para guiar, enseñar y ayudar a superar las diferentes situaciones con las que se va a encontrar el niño o la niña en su proceso de crecimiento. 

Recoger sus juguetes acompañados de una canción, ayudar a poner los platos en la mesa mientras su hermano pone los vasos, colaborar con el cuidado de la mascota de la casa dejarán de ser juegos para pasar a ser tareas y deberes. 

Es necesario enseñar, aunque de manera paulatina, que no todo es un juego, ni que siempre se está jugando. Saber cuando termina el juego y cuando empieza el momento de cumplir con una obligación (ponerse a dormir, hacer los deberes,...) 
El paso del juego al trabajo requiere exigencias y expectativas claras por parte del adulto. El niño debe saber lo que se le pide y lo que se espera de él, siempre de acuerdo con su nivel de desarrollo y con sus experiencias. 
Los padres en el ámbito del hogar, los maestros en la escuela y los educadores sociales en sus ámbitos de intervención (escuela, comunidad, entorno social) van a ser los transmisores de las normas sociales. 
Si los padres viven su trabajo como molesto y fastidioso, será difícil que puedan transmitir valores positivos a sus hijos sobre las obligaciones. El aprendizaje escolar será menos costoso si los profesores pueden contagiar a los niños las ganas de aprender, el placer de saber y de realizar las tareas solicitadas. Y, los educadores sociales deberán transmitir valores positivos.  
Es importante que padres, maestros y educadores sociales afronten sus deberes con paciencia, firmeza y agrado, ya que los niños copiarán esas actitudes. 

El dilema de elegir colegio


Estamos en época de pre-inscripción escolar. Los padres y madres, cuyos hijos empiezan parvulario o guardería en septiembre, deben tomar la gran decisión de elegir aquél colegio que mejor se adapte a sus demandas y necesidades: proximidad, un buen proyecto educativo, docentes de referencia, una infraestructura idealizada, extra-escolares que ofrece, servicios complementarios como comedor y acogida, ... Muchos han podido visitarlos durante las jornadas de puertas abiertas en el mes de marzo, otras no han podido y se dejarán llevar por referencias de otros padres y madres. 

A ésta situación hay que añadirle que, en muchos casos, el inicio del cole representará la primera separación entre el niño y su entorno familiar. Así que, será muy importante prepararse emocionalmente. 

La separación provoca nervios, ansiedad, tanto a los padres como a los niños. A ésta ansiedad suma la angustia causada por una situación nueva y desconocida, sobretodo para los padres y madres primerizos. Por lo que la correcta elección del colegio será muy importante para sentirte un poco mejor. 

En el cole, el niño va a tener que utilizar sus propios recursos, todo lo aprendido en casa hasta ese momento. Descubrirá un nuevo espacio, un nuevo elemento del que será su sistema, en el que deberá compartir la atención del profesor o la profesora con otros niños. Tendrá que pedir por sí mismo, competir con sus compañeros, ... Así es! entrará a formar parte del mundo de las obligaciones. 

Septiembre marca el momento de iniciar éstas separaciones temporales, llenas de llantos y gritos de ansiedad porque papá y mamá se van y le dejan solo con tantos niños, tanto ruido, tanto ambiente desconocido,... Es curioso, pero es sorprendente lo poquito que dura ese llanto en cuanto papá y mamá se van y abren los ojos a una clase llena de colores, dibujos, música y juguetes, muchos juguetes !!

Es importante, muy importante, entender que ir al cole no es un castigo, sino algo positivo, necesario para el desarrollo del niño y muy enriquecedor para todos. Se inicia una etapa en la que se fijarán y reforzarán las primeras pautas de comportamiento social. El niño empieza a relacionarse con otros niños de su edad y con figuras de autoridad que no son las que está acostumbrado a ver en su entorno familiar. 
 
Te sorprenderá día a día con los aprendizajes que vaya adquiriendo, te tarareará (a su manera) las canciones que irán trabajando en el aula y morirás de amor al verle actuar en su primer festival de Navidad. 

Motivado por un montón de actividades nuevas (dibujo, manualidades, experimentos,..) el niño aprende a representar sus experiencias de manera creativa y a establecer relaciones entre los objetos.

Iniciará un proceso de experimentación desde todas las dimensiones de su vida, ya sea jugando, ya sea compartiendo espacio, ya sea adquiriendo conocimientos,...
Su única preocupación va a ser poder explorar con sus manos, pintar, amasar, oler, toquetear los alimentos, bailar, correr,....  

Si hablamos de proyectos educativos dentro de la escuela te recomiendo que pongas atención en aquellos que trabajen sobre los aspectos que para ti son importantes. Conocer los métodos que utilizan para llevar a cabo los aprendizajes, tanto académicos como de desarrollo personal.


Es importante conocer :

Si tienen en cuenta la individualidad de los niños/as y las características de cada grupo para determinar cuáles serán las actividades de aprendizaje, y los procedimientos necesarios en cada caso. 

¿Qué técnicas utilizan? : experimentación, manipulación, descubrimiento. ¿Son los niños los protagonistas de sus aprendizajes? 

Si trabajan sobre emociones, desarrollo de autonomía, cobertura de necesidades básicas,...

Qué criterios de evaluación utilizan, si son únicamente tendrán en cuenta los aprendizajes adquiridos o también el esfuerzo, hábitos y actitudes para cada momento del curso escolar. 

Los talleres, las actividades diarias y las unidades didácticas que van a trabajar durante el curso, y si son adecuadas a la edad y capacidades de los niños y niñas. 

Si se da importancia al entorno, a la naturaleza. Si se realizan salidas y actividades fuera de la escuela. 

Si el ambiente de las aulas transmiten seguridad, si tiene estímulos visuales, ... cómo se organizan las aulas, número de niños por aula. Observa los espacios, el material,..

También seria bueno conocer a algún profesor que trabaje en esa escuela, para que te explique y tengas una idea más clara de cómo trabajan en ese colegio. Así como los medios que utiliza la escuela para comunicarse con los padres, madres y tutores. 

Muchos colegios realizan periodos de adaptación con los niños y niñas que empiezan P3, por lo que organízate para adaptarte al horario que ellos te pongan. Puede que tenga que ir solo una hora durante tres días seguidos y después ya empezar horario normal. 

Servicios complementarios que te pueden ofrecer como acogida, comedor, y quien lo gestiona, si la propia AMPA o alguna empresa especializada. En caso de ser una empresa especializada, averigua cuál es su Plan educativo, cómo trabajan y si existen referencias de ellos. 

Espero que te sirva un poco de orientación si todavía no tienes claro el colegio que elegir para tus hijos. Ten presente que no existe un colegio ideal, existe el colegio que se ajuste lo mejor posible al tipo de educación que quieras dar a tus hijos. Así que, mucha suerte en tu elección !! 


Controla tus emociones

Ofrecer chocolate y caramelos a nuestros hijos para conseguir controlar sus impulsos emocionales y dominar su conducta es bastante común. Un ejemplo sería decir: "Si te portas bien te compraré..." ¿te suena? 
Ésto se suele hacer porque creemos que así controlamos la conducta de nuestros hijos. 

Y ésto me lleva a recordar el famoso test de la golosina. Os explico. Durante los años '60 el psicólogo Walter Mischel realizó un estudio con niños sobre la capacidad de resistir la tentación de comerse una golosina. 

Planteó a niños de 4 años el desafío de comerse una golosina al momento o esperar unos minutos hasta que el investigador volviera a entrar en la habitación. Si eran capaces de aguantar la tentación, recibirían dos golosinas. 

El estudio permitía relacionar la capacidad de espera con el desarrollo psicológico y conductual del niño. Hicieron seguimiento de éstos niños hasta finalizar bachillerato y descubrieron que los niños que habían sido capaces de esperar tenían resultados en su conducta, en su salud mental y en las pruebas de aptitud escolar, muy por encima de los que se habían comido la golosina. 

Dicen que cuando uno trabaja duro para conseguir algo y lo consigue se lleva además la satisfacción de haber luchado por ello.

La habilidad de moderar una reacción emocional, positiva o negativa, a una situación se conoce como autocontrol. A mi me resulta difícil imaginar que un niño muy enfadado sea capaz de controlar su rabia. Es complicado llevarles a la calma cuando están excitados, sobreestimulados y nerviosos. Y dejarlos en su rabia para que saquen todo lo que llevan dentro, en ocasiones no da buenos resultados. Porque muchas veces se crean espirales de gritos en los que los padres también participan. Si el niño grita, el padre grita más, y así va subiendo el tono hasta que intentar llegar a la calma se vuelve un imposible. 

Cuando un niño se encuentra fuera de control, lo normal es que los padres quieran que pare y se calme, y eso lo intentan conseguir alzando un poquito la voz (o mucho). En algunos niños, esa elevación de voz provoca un efecto contrario, es decir, incrementa su ansiedad y su excitación, y por lo tanto eleva sus gritos por encima del tono de voz del padre o de la madre. 
Inculcar y practicar el autocontrol es faena de padres e hijos y puede ser difícil, pero seguro que si uno se empeña en hacerlo, puede ayudar a resolver muchos problemas familiares.

Enfrentarte a los impulsos de conducta es muy importante. Y te diré porqué. si estuviéramos en la prehistoria seguro que, ante un problema, responderíamos huyendo o luchando, porque nuestra preocupación sería la supervivencia. Pero en la sociedad en la que vivimos, ni luchar ni salir corriendo nos sirve de ayuda cuando tenemos un problema. Es importante controlar los impulsos y desarrollar la empatia para entender los sentimientos propios y ajenos. 
Una persona con autocontrol es capaz de dominar sus pensamientos y su forma de actuar, lo cual le va a ayudar en numerosas situaciones de vida, como negociar con sus compañeros de trabajo, con su pareja, con sus padres, ... 


El primer paso para controlar nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar es conociéndonos a nosotros mismos. Sólo así vas a ser capaz de identificar tus emociones y de regular tu forma de actuar. 
Las personas con un buen nivel de autocontrol hacen más amigos, sacan mejores notas y llegan a tener una vida más saludable. 

Si tienes problemas para controlar tu comportamiento, o conoces a alguien que pueda tenerlos, decirte que el autocontrol es una capacidad que se puede mejorar y entrenar. Ahora bien, deberás mostrar una actitud positiva al cambio, y poner de tu parte si realmente quieres mejorar.
Y te diré de qué manera puedes entrenarlo. Espero que te sirvan y puedas comentarme tus resultados. 

Primero tienes que saber qué aspecto de ti mismo, de tu comportamiento, quieres controlar. Por ejemplo, " tu nivel de enfado cuando algo no te sale bien", "la tentación de comerte ese donut cuando estás a dieta" o " tus malas contestaciones a tus padres".  Tienes que ser sincero contigo mismo, tienes que saber que es lo que haces mal para poder cambiarlo y buscar estrategias para reaccionar a tiempo. 
En segundo lugar y no menos importante, debes aprender que, en momentos límite no debes hacer uso de la fuerza bruta. Algunas personas cuentan hasta 10, 20 ó 30... y otras, se alejan, respiran, recapacitan y vuelven a la normalidad intentando enfrentarse al problema desde la calma. Y con los niños tenemos un ejemplo fabuloso, porque no sé si te ha pasado alguna vez, estar con un niño que llora sin parar y le desvías la atención hacia otra cosa (un juguete, un pájaro, un avión) suele parar de llorar inmediatamente o disminuir la intensidad de la emoción. Así que, la distracción es una buena técnica para encontrar la calma. 

Aprender y desarrollar tu inteligencia emocional, también te ayudará a mejorar tu autocontrol. Ya que, si conoces tus emociones, serás capaz de reaccionar a ellas y regular tus reacciones. Se trata de experimentar y expresar todas las emociones de forma adecuada. 

¿Conoces a alguien que se sepa controlar en los momentos más críticos? Pues sería un ejemplo de persona con un gran autocontrol de sus emociones. Pero no son genios, también tienen que decir ¡Stop! muchas veces ante situaciones que les desbordan. 

Ya ves que es muy importante controlar tu rabia y tu ira, ya que la pérdida de control te puede ocasionar un daño mayor a ti y a las personas que te rodean. 
La tristeza también es una emoción que, al igual que la ira y la rabia, puede dominarnos y hacernos perder el control, entrando en un camino sin luz. Te vienes abajo, no entiendes el porqué de las cosas ni de la situación, no ves más allá, te sientes perdido, lloras y lloras sin parar. Te está dominando y te resulta complicado normalizar la emoción y poder entender porqué te sientes así. Culpándote, acusándote y castigándote no lo lograrás. Así que cuando te hayas calmado, busca alternativas, busca ayuda y soluciones que controlen ésta emoción. 




Controla tu frustración


La frustración aparece cuando no logramos un objetivo, cuando las cosas no nos salen como nos gustaría. Es un sentimiento desagradable y variable, porque cuanto mayor es el esfuerzo que dedicamos a conseguir un objetivo, mayor es también la frustración que sentimos si no lo logramos. 

Experimentar la frustración es natural y necesario para el crecimiento personal porque nos ayuda a ser conscientes de las cosas, a replantearnos nuestros objetivos y a conocer nuestras capacidades. La sufrimos desde que nacemos y nos acompaña durante toda la vida.

Es necesario aprender a tolerarla y a gestionar las respuestas emocionales que este sentimiento puede generar: ira (rabia, irritación, cólera, enfado,...) y decepción (tristeza, desánimo, angustia, pocas ganas,..) 


Tener poca tolerancia a la frustración puede provocar respuestas verbales o físicas agresivas (hacia los compañeros o los objetos) como reacción para ocultar el malestar. 

¿ Qué puedo hacer para entender a mis hijos?


Pedid a vuestros hijos que expliquen cómo se han sentido durante el día y si han tenido algún problema. De esta manera podéis ayudarles a poner nombres a las emociones, analizarlas tranquilamente y aportar estrategias para gestionarlas mejor. 

Cuando detectéis una situación de frustración y una reacción de ira o de tristeza, preguntadle directamente qué se la ha provocado. Es importante hablarle con calma, cuando se le haya pasado la reacción emocional. Podéis empezar la conversación diciendo, por ejemplo: "he visto que no te ha gustado nada tener que esperar para subirte al columpio...¿Qué ha pasado?¿Cómo te has sentido?"

Puede ser útil pedir que dibuje caras que expresen distintas emociones, o bien hacer que se mire al espejo y que ponga cara de estar enfadado, o triste o contento...Hacedle preguntas sobre cada emoción, como, por ejemplo, qué cosas le producen enfado cuando no le salen como quería. 

No se debe menospreciar o recriminar la respuesta emocional: explicadle que es una reacción normal. Una buena opción es contarle una situación en que os hayáis sentido igual: "ahora entiendo por qué estabas tan triste (o enfadado). Recuerdo un día en que ... y me sentí...". 

Cómo ayudar a controlar y superar la frustración


Ante un episodio de mucha frustración es importante mantener la calma y dar tiempo a tu hijo o hija para que se tranquilice. Si la causa de la frustración es la no-aceptación de un límite marcado por el adulto, es importante mantenerlo y actuar con firmeza pero sin ser demasiado rígido. 

Si la frustración se desborda y se transforma en una pataleta, la estrategia más útil es ignorarla. Puede que la frustración aumente, pero luego disminuirá de forma gradual. A veces no es posible ignorarla, como cuando el niño reacciona de forma violenta. En esos casos, es útil alejarlo un rato de la situación para que se calme. 

Cuando el niño se haya tranquilizado, decidle que os gustaría entender qué le ocurre y escucharlo sinceramente. Después, ayudarlo a ponerle nombre a la emoción que siente, a encontrar la causa y a buscar alternativas para solucionar el problema. Es importante transmitir seguridad y afecto, y no demostrar rencor. 


Es necesario que el niño conozca sus capacidades y sus carencias. Debe ser consciente de ellas para marcarse objetivos realistas, adaptados a sus capacidades, y así evitar o minimizar situaciones de frustración. 


Actividades que te pueden ayudar a trabajar la frustración

👌Dibujad una balanza romana en una cartulina y, en uno de los platos, escribid aquellas cosas que el niño o la niña sabe hacer bien y los aspectos de su carácter que son agradables para los demás, y, en el otro, todo aquello que le cuesta más y los aspectos de su carácter que podría mejorar. 

👌Para analizar una situación de frustración, podéis recortar una tira de papel de unos 60 centímetros, escribir en ella el nombre del niño o la niña en el extremo izquierdo y, en el otro extremo, lo que quería y no ha sido capaz de conseguir. Dibujar una flecha que vaya del nombre al objetivo. Sobre la flecha, escribid todo lo que el niño ha hecho para conseguirlo y, en la parte inferior, cómo se ha sentido. Después, analizad juntos qué le ha impedido conseguir lo que quería y cómo han ido cambiando sus sentimientos a lo largo del proceso hasta llegar a enfadarse o decepcionarse.