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Hijos responsables: Tips para educar en responsabilidad


Supongamos que te planteas ser padre o madre y que tu mayor deseo sea que tu bebé salga sano, crezca feliz y bien educado. Genial !! Pareces una persona responsable y estoy segura que también serás capaz de enseñar a tu hijo a serlo. 
Pero, en ocasiones, pasan los años y, cuando tu hijo alcanza los 10, te das cuenta que algo falla, que no es el niño responsable que te esperabas conseguir que fuera. ¿Te ha pasado?

¿Quieres aprender de qué manera podemos trabajar la responsabilidad en tu hijos ? Lo que vas a leer, te puede interesar. 


Nadie nace siendo responsable 


La responsabilidad se va adquiriendo por imitación del adulto y por la aprobación de la sociedad que le sirve de refuerzo. 

POR IMITACIÓN DEL ADULTO 

Nos ha quedado claro que los niños no nacen sabiendo, así que deseoso de gustar, de que le presten atención y de aprender, necesitará que sus padres, o los primeros adultos con los que conecte, le enseñen el mundo. 

Deberá aprender lo que tiene que hacer y adquirir unas rutinas: 

Por la mañana: lavarse la cara, las manos, los dientes...
Por la tarde: recoger sus juguetes ...
Por la noche, ponerse el pijama. ...

Todo aquello que ve repetidamente, y que le ayudan a hacer, será lo que más adelante hará por sí solo. Primero imitando al adulto y más tarde, a su manera. 

De forma sencilla, el niño aprende a cepillarse los dientes como quiere papá o a peinarse como le gusta a la abuela. 


Es importante no olvidar recompensar el esfuerzo: una sonrisa, una palabra de aliento, una mirada de aprobación, son necesarias para hacerle saber que está trabajando bien. 

Este proceso permitirá que el niño vaya integrando nuevas funciones como: imitar, anticipar, crear y organizar. Elementos que le darán seguridad, confianza y  le ayudarán a ser cada día un poco más independiente. 

POR PROPIA EXPERIENCIA

La responsabilidad se construye de forma progresiva y se fomenta cuando te permiten tomar decisiones. 
Muchas veces confundimos obediencia con responsabilidad. No es lo mismo que nuestros hijos nos hagan caso cuando les decimos que se pongan a hacer los deberes (obediencia) a que se pongan a hacerlos por decisión propia (responsabilidad) 

Cuando exigimos obediencia y amenazamos con consecuencias y castigos, nos estamos privando de la oportunidad de educar en la responsabilidad. ¿ serías capaz de dejar que tu hijo decidiera si hace los deberes o no, controlando las consecuencias? : si no haces los deberes no puedes jugar a la play, si haces los deberes puedes jugar a la play. 

No olvidemos que los niños nos han estado imitando, por lo que no podrá tomar decisiones apropiadas, si nosotros no hemos sido un modelo de responsabilidad a seguir durante su desarrollo.
Por ejemplo, si tu llegas tarde al trabajo de manera reiterada no le darás importancia a si tu hijo llega tarde al colegio también. 




Ellos están pendientes de la reacción y respuestas de los adultos ante cualquier logro que consiga, y lo repetirá si entiende que lo ha hecho bien; en cambio, abandonará una conducta al poco tiempo si ve que sus padres lo ignoran o le restan importancia. 

CADA COSA A SU ETAPA 

Hasta los 3 años el niño observa e imita lo que sucede en su entorno, por lo que en ésta etapa no se pueden esperar grandes responsabilidades por su parte. No disponen de suficientes elementos de juicio para tomar decisiones sobre él o los demás, por lo que es necesario esperar que crezca un poquito. 

Es a partir de los 4 años cuando se pueden esperar pequeñas iniciativas de colaboración en casa. Hay que ir tanteando hasta dónde puede llegar. En los primeros años de vida de tu hijo, la tolerancia y la flexibilidad que muestres y expreses ante sus equivocaciones sentarán las bases de su aprendizaje. 

CÓMO EDUCAR EN RESPONSABILIDAD 

A modo de resumen, te voy a detallar las claves más importantes para llevar a cabo una educación basada en la responsabilidad. Si necesitas saber más, no dudes en contactar conmigo o seguirme. 

1. ¿QUIÉN DECIDE LO QUE HACER?

El derecho a tomar decisiones nos lleva a tener que asumir de forma responsable las consecuencias de nuestros actos. Como adultos lo tenemos claro (o deberíamos). Pero a nuestros hijos debemos enseñarles a hacerlo. Por ejemplo, si se deja la bolsa de gimnasia sin preparar y se lo hemos recordado el día anterior, por mucho que se lo vuelvas a recordar, debemos dejar que se espabile solito. Si se lo acabas preparando tu, no le estás ayudando a vivir la consecuencia de tener que correr para que no le pongan una falta en clase. La decisión de ser responsable y aprender a organizarse para tener sus cosas preparadas debe recaer directamente sobre él, no sobre ti. 

2. ¿TIENE CLARAS LAS CONSECUENCIAS? 

En casa estableces normas con la idea firme que deben cumplirlas ya que de ello depende la buena harmonía y la convivencia familiar. Por ejemplo, decides que la ropa sucia no debe quedar en el suelo de la habitación sino que deben llevarla al cesto que tienes asignado para la ropa sucia, la consecuencia es que no se lavará la ropa si no está donde corresponde. Si no aprende sobre la norma experimentará que no tendrá limpios sus pantalones favoritos cuando los necesite. Y la responsabilidad no será tuya, sino de él por no cumplir la norma. 

3. ¿YA LE HAS ASIGNADO RESPONSABILIDADES? 

¿Eres de los que se lo hacen todo a sus hijos para ir más rápido porque crees que no saben hacerlo? Eso es mucho peso para ti. Empieza a delegar y hacer que se hagan responsables. Empieza con pequeños encargos para que practiquen (ir al comprar el pan cada día, hacerse la cama, poner la mesa,...) ves aumentando a medida que crecen (prepararse la mochila, hacerse los bocadillos, preparar una cena fácil, quitar el polvo,...) 

4. DEJA QUE RESULEVAN SUS PROBLEMAS 

Necesitarán que les ayudes a tomar decisiones respecto a los problemas que les plantee su día a día. Por ejemplo, si se pelea en el parque con un amigo que le ha desmontado su castillo de arena, ... hay muchas maneras de actuar y reaccionar, habla con él de las diferentes alternativas y de las consecuencias que podrían resultar de cada una. Oriéntale a la hora de elegir. 

5. OBEDECER O SABER ELEGIR

Dejar que aprendan sobre sus actos, sus errores, sus aciertos, eso es lo que les ayuda a crecer y a saber elegir lo que deben hacer. Puedes guiarles y apoyarles, pero no utilices la imposición si lo que quieres es que algún día sepan decidir ellos mismos y no tener que ir siempre detrás para ver si cumplen con sus responsabilidades. 




Normalmente pensamos que si les damos todo hecho a nuestros hijos, vamos a agilizar y a facilitarle la vida a ellos y a nosotros mismos. Y de ahí nuestra tendencia a exigir una obediencia que creemos que les ayudará a tener claro cómo tienen que hacer las cosas a cada momento. 

Yo también fui pequeña y recuerdo que me sentía condicionada al no poder decidir por mi misma y tener que obedecer al sistema, sintiendo que no era capaz ni útil de hacer nada que no fuera por obligación. 

Creo que nuestros hijos deben sentir que son capaces y no ver derrumbada su autoestima porque alguien no les deje pensar ni creer en sus posibilidades. 

¿Confías en tu hijo? ¿Crees que puede? Pues te animo a fomentar la responsabilidad sobre sus vidas. Un hijo responsable va a saber tomar decisiones, va a saber asumir riesgos y, lo más importante, reconocer sus errores. 

Espero haberte ayudado un poquito. Espero tus comentarios !!