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No soporto a mis hijos : Tips para afrontar tu agotamiento



Hay padres que reconocen que sus hijos les irritan, les molestan e incluso, aseguran sentir rechazo hacia ellos. Sienten que están tan saturados y agotados que, cualquier demanda de sus hijos les molesta. Llegando al punto de desear pasar un tiempo sin ellos, tomándose así, unas verdaderas vacaciones. 
Si sientes que alguna vez te ha pasado, o has tenido ese sentimiento, no te creas que eres una mala persona. Te explicaré cómo afrontar y gestionar ese sentimiento. 



A nadie le gusta reconocer que sus hijos les sacan de quicio en más de una ocasión, y para ponerle remedio, primero tenemos que identificar qué es lo que tanto nos molesta que hagan. 

Muchas veces no depende de lo que hagan, sino de cómo lo vivimos nosotros en cada momento. Si chilla puede hacernos enfadar, pero tenemos dos opciones: 

1. Exigirle que no lo haga. 
2. Intentar entender porqué lo hace, ayudarle a gestionar sus emociones, controlar su tono de voz y a canalizar su energía. 

También es importante NO confundir su conducta con él. Es decir, ¿nos molesta lo que hace? o, ¿nos molesta él? ¿Te cae mal tu hijo? o ¿no te gusta lo que hace? 

Después de admitir que nuestros hijos nos molestan a ratos, o que no los soportamos, nos genera un sentimiento de culpa tremendo y una sensación de ser muy malos padres no dignos de tener hijos. 
Sentirte culpable no te ayudará a avanzar. Debes hacerte responsable por averiguar lo que pasa y buscar soluciones.

Los hijos tienen la habilidad de saber tocar aquella tecla que tanto te irrita para llamar tu atención y eso puede provocar un distanciamiento en la relación con tu hijo. Esto no es nada bueno. Cuando estamos tan agotados de su conducta poco apropiada para ti, solemos mostrarles rechazo verbal y gestual. 
Es entonces cuando ellos generan malestar que van a tener que sacar de alguna forma y es muy probable que sea haciendo eso que nos molesta tanto.

Romper con esa situación es responsabilidad nuestra, de los adultos. Nuestro hijos no tienen recursos ni herramientas para resolver la situación en que nos enfadamos tanto. Juntos superaréis esta fase. Cambiaréis, maduraréis, aprenderéis...intenta ser positivo y no rendirte a la hora de buscar soluciones que os beneficien a los dos. 

Busquemos soluciones

1. APRENDE A TRATAR A TU HIJO

Hay padres y madres que temen fracasar en su papel como progenitores y se autoexigen diariamente para no llegar a considerarse malos padres. Piensan que puede ser una tragedia no poder darles la mejor fiesta de cumpleaños, no encontrarles plaza en el mejor colegio o no comprarle aquellas zapatillas que tanto le gustan porque están de moda, y esto, les puede generar agobio a largo o corto plazo. 

Está claro que cada uno es libre de cómo educar a un hijo, pero se nos olvida que lo que realmente necesitan es que estemos a su lado, acompañándolos en su crecimiento. 
Un niño debe ser tratado con afecto. No necesitan ropas de marca o el juguete de última generación. Necesitan tu tiempo, tus abrazos, tu beso de buenas noches y tu mano cuando se siente inseguro. 




2. BUSCA ESPACIOS PARA CUIDAR DE TI MISMO 

Tener hijos no significa que no puedas permitirte ir al cine, salir sola de compras, tomarte un café con las amigas o disfrutar de una escapada de fin de semana en busca de relax. Buscar éstos espacios te va a ayudar a sanar tu mente y a afrontar con más energía tu día a día. 

Intenta buscar apoyo en familiares o amigos para poder permitirte esos momentos, porque sino resulta un poco agobiante lo que puede conllevar a situaciones de estrés que te descontrolen emocionalmente. 

3. TRANSITA POR TUS EMOCIONES 

Intenta conocer tus propias emociones y cómo las autogestionas. De esta manera podrás acompañar a tus hijos en la gestión de sus propias emociones. Si eres una persona impulsiva, gritona y con poco control de la rabia, es muy complicado que sirvas de ejemplo para que tus hijos aprendan a controlar la suya propia. Estamos de acuerdo en que la vida es frenética, complicada, excitante, desafiante y agotadora. Sufrimos sobresaturación de información. Por ese motivo, necesitamos poner en marcha una educación emocionalmente inteligente, con la que lograr una mayor paz y un menor estrés. 

La idea es que trabajemos con nuestras propias emociones y las de nuestros hijos de forma constructiva, inteligente, positiva y creativa, respetando sus sentimientos

4. PIDE AYUDA

Como padres y madres, no somos perfectos y nunca lo seremos. No siempre vamos a tener la solución para enfrentarnos a cada situación que nos planteen nuestros hijos. Cada etapa de su desarrollo conlleva prestar atención y disponer de los recursos necesarios para superarla de manera efectiva. 

Nosotros, como padres y madres, no podemos permitirnos perder tiempo y energía emocional por el caos del hogar, en relaciones poco satisfactorias con los niños, en niños y niñas fuera de control y sin chispa de responsabilidad. Cuando sentimos que no somos capaces y que "se nos va de las manos" es muy importante pedir ayuda profesional. 

5. ESTABLECE OBJETIVOS QUE TE GUIEN POR EL CAMINO DESEADO

Debemos conseguir pequeños cambios en las relaciones con nuestros hijos y aumentar la diversión en nuestras familias, por ello hay que plantearse cuál es el primer cambio que queremos conseguir, a través de pequeños objetivos.  
Es importante no olvidar que los niños no son malos, simplemente no tienen ni idea del camino al comportamiento correcto. Sus experiencias le han llevado a tomar ejemplos de comportamiento vistos, por la sociedad, como incorrectos. 

6. BUSCA LA CALMA EN TU HOGAR 

Cuando los niños empiezan a pelearse, cuando cooperación se convierte en conflicto, los adolescentes se rebelan y toda la familia se siente frustrada porque les sale todo torcido, entonces la calma se vuelve un preciado tesoro. 
Las familias sometidas al estrés, les resulta más difícil hacer aquello que, en circunstancias calmadas, sabrían hacerlo genial. 
 



Como padres y madres, debemos aprender aptitudes para la crianza y enseñar nuevas habilidades sociales y emocionales a nuestros hijos. 

Las aptitudes de la inteligencia emocional pueden mejorar la calidad de vida en el hogar, preparando a nuestros hijos para el futuro y enseñándonos a controlar la situación. 

Es cierto que ser padre o madre, significa asumir la responsabilidad de actuar de guía en el hogar, de ayudar a los niños y niñas a crecer para ser emocionalmente inteligentes, pero sin olvidar que no somos perfectos y que también necesitamos cuidarnos a nosotros mismos y asegurar una base de respeto y buena convivencia en nuestro hogar.  

Preparar a nuestros hijos/as para el futuro requiere que les ayudemos a desarrollar un concepto de sí mismos fuerte y positivo, con la autoconfianza, la autodisciplina, las dotes de inteligencia emocional, las habilidades sociales, el sentido de responsabilidad (muchas veces ausente). 

Para conseguirlo, hace falta un hogar en que se valoren la consideración y el respeto por los sentimientos de los demás, y en que tales valores se pongan en práctica. 

Los progresos realizados por los padres suelen dar como resultado progresos realizados por sus hijos.

Lo que es bueno para nosotros, es bueno para nuestros hijos.  

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