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¿Qué tipo de madre o padre soy?




Cada madre y cada padre es diferente, unos más cariñosos que otros, unos más estrictos que otros,... pero, en definitiva, todos tienen definido el estilo educativo que les darán a sus hijos. Quizá el tuyo no lo tengas claro, pero sigue leyendo y podrás descubrir cuál es el que más se acerca a ti y a tu forma de ser. 



Si alguna vez te has comparado con otros padres, te habrás dado cuenta que educan a sus hijos de maneras muy diferentes. 
Quizá estés más o menos de acuerdo con las formas de educar que tienen algunos padres, y quizá no tengas claro si la manera en que estés educando tú a los tuyo, sea la más adecuada y estés dudando en estos momentos. O por el contrario, estás súper orgulloso de tu manera de educar a tus hijos y te consideres un modelo de padre o madre ejemplar.  

Hagas lo que hagas, estoy convencida que lo harás en beneficio del desarrollo de tus hijos, ¿verdad?.

En este post, te presento 2 modelos educativos totalmente opuestos entre ellos, es decir, el que todo lo permite y el que todo lo limita. 

Sigue leyendo ...

Este es un estilo muy común hoy en día caracterizado por la falta de firmeza en la educación. Los padres permisivos, son aquellos que tienden a justificar todo lo que hacen sus hijos y los SOBREPROTEGEN. 

No participan de manera activa en la vida familiar y tampoco controlan las actividades de sus hijos por miedo a que se enfaden o se revelen. 

La actitud, aparentemente comprensiva de los padres, muchas veces se interpreta por los niños como una simple y pura negligencia por ausencia de control. 

Los hijos de estos padres tienen dificultades para aceptar límites, su auto-disciplina y responsabilidad dejan mucho que desear. Puede darse una nociva inversión de roles padres-hijos. 

Los padres no ejercen ningún tipo de control sobre sus hijos, dejan que tomen ellos las decisiones sea cual sea su edad y nivel de razonamiento. 

Tienden a ser muy afectuosos y muestran con total libertad sus pensamientos y emociones a sus hijos. El apoyo emocional es muy importante para ellos. 

Son muy comunicadores, llegando a dar información que no toca. 

Tratan a sus hijos como colegas, como amigos, para generar máxima empatía. 

Conceden todos los deseos a sus hijos: dejar ver la tele el tiempo que quiera el niño, ver ciertos programas de televisión o jugar a ciertos juegos de la Play. Que le compren cualquier cosa, o imponer los deseos del niño sobre lo que el adulto considera correcto. (¿Sabes lo que pasa cuando no se le conceden sus deseos?)

Muestran máxima preocupación por las inquietudes de sus hijos. 

No exigen responsabilidades. 

Justifican y protegen el mal comportamiento, la soberbia, la grosería y las faltas de respeto, las dejan pasar. 

Se someten a los deseos de sus hijos. 

Cuando un padre o una madre es extremadamente permisivo, conlleva una serie de consecuencias en el desarrollo de sus hijos...
















Todo ello genera una serie de efectos en el desarrollo de los hijos:

No aprenden a hacer actividades propias de sus capacidades porque nadie les orienta y nunca les han exigido responsabilidades. 

Sólo es feliz si se le conceden sus deseos. Tendrán la necesidad constante de conseguir algo. Sólo así se sienten felices. Actitud muy egoísta. 

Muestran problemas de comunicación, son insistentes, descontrolados, nadie les ha dado esquemas básicos de relación con el entorno. Siempre han obrado libremente. 

Tienen dificultades para aceptar otras opiniones que estén en contraposición a sus propios intereses. 

Poco reconocimiento a otras personas.

Transgresores de las normas. Siempre han hecho lo que han querido y, en la etapa escolar se toparán con límites que nunca antes habían tenido.

Incapaz de entender los límites y las figuras de autoridad. Actitud violenta. 

Tardan en conocer la emoción de la decepción y la tristeza. Baja tolerancia a la frustración. Evitarán toparse con esas emociones porque las consideran insoportables. 

La disciplina y el autocontrol será algo desconocido para ellos, por lo que tendrán problemas para autoregularse y conseguir sus objetivos. 

Esperan que otros solucionen sus problemas. 

En mi opinión, es positivo dejar que los hijos tomen decisiones y que experimenten, pero no sobrepasando límites, como pasa en este tipo de modelo educativo. Vamos al siguiente, que es totalmente opuesto a ser permisivo. 
















Los padres y madres que utilizan un modelo autoritario en la crianza de sus hijos, creen firmemente que ese es el estilo educativo que funciona. Porque ellos fueron criados así y consideran que esa es la mejor forma de proteger, educar y prepararse para enfrentarnos al mundo con éxito. 

Consideran que los gritos, los pellizcos o zapatillazos ayudan de manera efectiva a esa "educación perfecta". (una torta a tiempo, siempre va bien)

Tienen expectativas muy altas de sus hijos. Reglas muy estrictas. Exigentes y nada receptivos. 

Esperan que sus hijos sigan sus reglas de forma incondicional. 
Esperan que sus órdenes se sigan sin dar ninguna explicación. "Porque lo digo yo, y punto!"

Los errores tienden a ser castigados severamente, y si hacen algún comentario, suele ser negativo.

Gritan en muchas ocasiones y además suelen usar el castigo físico. 

Usan los castigos para obligar a obedecer. 

No tienden a recompensar comportamientos positivos. 

Siempre encuentran algo negativo en lo que hacen sus hijos. 

Aunque aparentemente se consideran dueños de la verdad, a menudo se sienten agobiados por sus responsabilidades e insatisfechos con ellos mismos. 

Tienden a gritar o a regañar a sus hijos, en vez de darles pautas positivas de comportamientos. 

Prefieren que los niños sean disciplinados y no tanto que se diviertan. 

Explicar cómo tienen que comportarse es perder el tiempo. Poca o ninguna paciencia. Muchas veces el niño no sabe ni porqué le han castigado. 

El "respeto" que exigen y que a menudo se traduce en miedo, les obliga a mantener una constante y agotadora actitud de vigilancia y desconfianza. 

No permiten que sus hijos tomen decisiones o muestren libertad en su comportamiento. No podrían soportar que sus hijos cometieran un error, por lo que bloquean sus actos. 

No negocian. Sólo existe el blanco o el negro. Los hijos no tienen ni voz ni voto cuando se tienen que tomar decisiones. 

Menosprecian los sentimientos y las opiniones del niño. No les importa avergonzar a sus hijos, estén donde estén, o con quien estén, con tal de obligarlos a obedecer. 

Creen firmemente que de esa manera, sus hijos se van a motivar para ser cada día mejores y triunfar en la vida. 
















Al igual que en los padres extremadamente permisivos, también los que lo son extremadamente autoritarios, conlleva unos efectos secundarios en el desarrollo de sus hijos. Éstos serían: 

Generan un comportamiento agresivo fuera del hogar. No se sienten protegidos por la figura autoritaria y se descontrolan. 

Dificultades para controlar su comportamiento cuando la figura autoritaria no está presente. 
Actúan con miedo o con timidez con los demás. 

Suelen sentirse indefensos y despreciables, incluso ante sus propios ojos. Baja autoestima. 

Carecen de sentido de responsabilidad personal y necesitan que siempre se les indique lo que tienen que hacer. 

No saben establecerse límites propios porque sólo responden a los que les imponen terceras personas. 

Síntomas de depresión y ansiedad por recibir bloqueos constantes en sus iniciativas. 

Adquieren grandes habilidades para seguir reglas y ser obedientes. Se conforman con el modelo autoritario. 

















Espero no haberte asustado con estas dos opciones tan opuestas entre sí.  Lo ideal sería que tu estilo educativo tuviera un poquito de cada modelo. Ni pasarte de permisivo, ni pasarte de autoritario.

Si te has sentido identificado al 100% con alguno de los modelos anteriores, quizá debas plantearte un cambio de estrategia en la educación de tus hijos si lo que quieres realmente es dar una buena educación a tus hijos, un desarrollo positivo, inculcando disciplina y respeto. 

El modelo ideal es el que se rige por la flexibilidad, con normas y límites claros pero dejando cierta flexibilidad en función de las circunstancias en las que la familia se encuentre en cada momento. 

Es conveniente que los niños sepan qué se espera de ellos y sobre todo, que confíen en sus padres.

Al modelo que busca este equilibrio, se le llama Flexible o democrático y se centra en respetar los intereses y los pensamientos de nuestros hijos. 

Padres con elevado control, pero flexibles
Dan explicaciones a los niños acordes a su edad. 
Son padres afectuosos que piden a sus hijos que asuman responsabilidades acordes a su capacidad. 
Comunicación familiar positiva. 
Padres preocupados que ayudan a sus hijos en la toma de responsabilidades pero dotando de autonomía. 

Con este modelo equilibrado, los efectos en el desarrollo de nuestros hijos, serán lo más parecido a....

Buena adquisición de niveles de autocontrol y autoestima
Serán persistentes en sus tareas
Habilidad para las relaciones personas
Independientes y emocionalmente estables. 

Si has llegado hasta aquí, te habrás dado cuenta que permitir no es dar amor, permitir es crear pequeños tiranos que se creen el centro del universo y cuyos padres se convierten en sus simples sirvientes. 

Te animo a que comentes y compartas conmigo qué te ha parecido y qué has sentido a leer éste post. 


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