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Controla tu frustración


La frustración aparece cuando no logramos un objetivo, cuando las cosas no nos salen como nos gustaría. Es un sentimiento desagradable y variable, porque cuanto mayor es el esfuerzo que dedicamos a conseguir un objetivo, mayor es también la frustración que sentimos si no lo logramos. 

Experimentar la frustración es natural y necesario para el crecimiento personal porque nos ayuda a ser conscientes de las cosas, a replantearnos nuestros objetivos y a conocer nuestras capacidades. La sufrimos desde que nacemos y nos acompaña durante toda la vida.

Es necesario aprender a tolerarla y a gestionar las respuestas emocionales que este sentimiento puede generar: ira (rabia, irritación, cólera, enfado,...) y decepción (tristeza, desánimo, angustia, pocas ganas,..) 


Tener poca tolerancia a la frustración puede provocar respuestas verbales o físicas agresivas (hacia los compañeros o los objetos) como reacción para ocultar el malestar. 

¿ Qué puedo hacer para entender a mis hijos?


Pedid a vuestros hijos que expliquen cómo se han sentido durante el día y si han tenido algún problema. De esta manera podéis ayudarles a poner nombres a las emociones, analizarlas tranquilamente y aportar estrategias para gestionarlas mejor. 

Cuando detectéis una situación de frustración y una reacción de ira o de tristeza, preguntadle directamente qué se la ha provocado. Es importante hablarle con calma, cuando se le haya pasado la reacción emocional. Podéis empezar la conversación diciendo, por ejemplo: "he visto que no te ha gustado nada tener que esperar para subirte al columpio...¿Qué ha pasado?¿Cómo te has sentido?"

Puede ser útil pedir que dibuje caras que expresen distintas emociones, o bien hacer que se mire al espejo y que ponga cara de estar enfadado, o triste o contento...Hacedle preguntas sobre cada emoción, como, por ejemplo, qué cosas le producen enfado cuando no le salen como quería. 

No se debe menospreciar o recriminar la respuesta emocional: explicadle que es una reacción normal. Una buena opción es contarle una situación en que os hayáis sentido igual: "ahora entiendo por qué estabas tan triste (o enfadado). Recuerdo un día en que ... y me sentí...". 

Cómo ayudar a controlar y superar la frustración


Ante un episodio de mucha frustración es importante mantener la calma y dar tiempo a tu hijo o hija para que se tranquilice. Si la causa de la frustración es la no-aceptación de un límite marcado por el adulto, es importante mantenerlo y actuar con firmeza pero sin ser demasiado rígido. 

Si la frustración se desborda y se transforma en una pataleta, la estrategia más útil es ignorarla. Puede que la frustración aumente, pero luego disminuirá de forma gradual. A veces no es posible ignorarla, como cuando el niño reacciona de forma violenta. En esos casos, es útil alejarlo un rato de la situación para que se calme. 

Cuando el niño se haya tranquilizado, decidle que os gustaría entender qué le ocurre y escucharlo sinceramente. Después, ayudarlo a ponerle nombre a la emoción que siente, a encontrar la causa y a buscar alternativas para solucionar el problema. Es importante transmitir seguridad y afecto, y no demostrar rencor. 


Es necesario que el niño conozca sus capacidades y sus carencias. Debe ser consciente de ellas para marcarse objetivos realistas, adaptados a sus capacidades, y así evitar o minimizar situaciones de frustración. 


Actividades que te pueden ayudar a trabajar la frustración

👌Dibujad una balanza romana en una cartulina y, en uno de los platos, escribid aquellas cosas que el niño o la niña sabe hacer bien y los aspectos de su carácter que son agradables para los demás, y, en el otro, todo aquello que le cuesta más y los aspectos de su carácter que podría mejorar. 

👌Para analizar una situación de frustración, podéis recortar una tira de papel de unos 60 centímetros, escribir en ella el nombre del niño o la niña en el extremo izquierdo y, en el otro extremo, lo que quería y no ha sido capaz de conseguir. Dibujar una flecha que vaya del nombre al objetivo. Sobre la flecha, escribid todo lo que el niño ha hecho para conseguirlo y, en la parte inferior, cómo se ha sentido. Después, analizad juntos qué le ha impedido conseguir lo que quería y cómo han ido cambiando sus sentimientos a lo largo del proceso hasta llegar a enfadarse o decepcionarse. 

1 comentario:

  1. Pues bastante mal al principio, como una niña pequeña...siento tristeza, fracaso, inseguridad...luego pienso y analizo y como soy cabezota y persistente puede que vuelva a intentarlo pero si ya no se puede volver a intentar me cuesta un tiempo asimilarlo pero acabo superandolo.

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