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Educar en Empatía


Muchas personas hablan de empatía sin saber bien, bien lo que significa. Así que, considerándola una de las competencias más importantes de la inteligencia emocional, elegiré una definición sencilla.

La empatía es la capacidad de compartir sentimientos de otro. 

Pero ¿cómo puedo compartir sentimientos de otro, si no tengo ni idea de qué es lo que siente?. 

Para ello, el primer paso sería tomar consciencia tanto de los sentimientos propios como de los de la otra persona. Ahora bien, conseguir llegar a conocer los sentimientos de otros, va a suponer una parte importante del desarrollo de tu sensibilidad hacia los demás. O dicho de otra manera, sabrás lo que es "ser considerado con otras personas". 

Es cierto que cuando conocemos a una persona, inevitablemente le ponemos etiquetas y hacemos juicios de valor sobre ella, y esa costumbre va a condicionar nuestra capacidad de acercamiento real hacia cualquier persona. Así que, antes de juzgar a alguien, intenta primero, ponerte en sus zapatos, ya que, sólo haciéndolo así podrás entender sus puntos de vista y sus sentimientos sobre lo que sucede. 


Te pondré un ejemplo, el otro día dos amigos se pelearon, y estoy segura que cuando lo hacían no estaban tomando consciencia de sus sentimientos. Entendiendo que la rabia y el sentimiento de tristeza era mutuo para los dos, pudieron llegar a encontrar un estado de calma. En éste caso, provocar que experimenten empatía hacia los sentimientos entre amigos favorece que, la próxima vez que se enfaden, no intenten hacerse daño. 
Saber escuchar, mostrar comprensión, prestar ayuda emocional, interpretar los gestos no verbales, son técnicas que te van a ayudar a conocer los sentimientos de los demás y crear lazos de empatía. 

Y en lo que refiere a los gestos no verbales, es sabido que el lenguaje corporal y el tono de voz son transmisores de nuestras emociones, incluso mucho más potentes y efectivos que las palabras. 

Imagina que eres adolescente. Llegas a casa, agotada, después de pasar un día en el Insti, digno de ser olvidado. El profe te ha castigado y te has peleado en el patio con tu mejor amiga. Tu padre te mira y deduce que no has tenido un buen día, por lo que interpreta que estás de mala leche, y en vez de sentarse contigo y ayudarte a canalizar ese malestar, te machaca y te agobia con : "vaya cara! ¿ya has llorado?", "¿tienes deberes?", "Te has ido sin hacer la cama...", "vete a la ducha y bajas a poner la mesa". 
¿Cómo te sientes?  Quizá, si el padre hubiese aplicado su capacidad de empatía, habría intentado canalizar su malestar y no amplificarlo. 
La capacidad de crear lazos de empatía resulta muy importante para los padres, a la hora de tratar con sus hijos, y para los hijos es vital su aprendizaje como una aptitud social positiva. Y esto significa que uno no nace con empatía, sino que la va desarrollando con el paso de los años, con la práctica y la experiencia. 
Entender los puntos de vista de los demás nos ayuda a saber lo que están pensando, cómo van a actuar en determinadas circunstancias,... Pero claro, ésta clase de comprensión necesita tiempo para desarrollarse. 

Vivimos en un mundo lleno de estímulos y distracciones. Estamos en un punto de tal sintonización con nuestros móviles y tablets que nos olvidamos de atender los sentimientos de los demás. Y, a nivel social, esto es un tema potente a trabajar. 

Las personas capaces de considerar las cosas desde diferentes "zapatos" tienen más capacidad de controlar la toma impulsiva de decisiones, son más creativas y efectivas a la hora de resolver problemas. Sin embargo, seguimos viendo muchas personas que carecen de un auténtico inventario emocional, se dejan llevar por la ira, la rabia y la frustración, igual que si tuvieran 4 añitos. 

Otras piensan que, tener empatía es sinónimo de sufrimiento, que tienes que sentir lo que otro siente para experimentar el mismo dolor. Y no es así, la empatía sana tenemos que entenderla cómo una capacidad útil y constructiva de una persona que es capaz de gestionar sus propias emociones, una persona con una autoestima muy fuerte, que sabe poner límites y que acompaña emocionalmente y cognitivamente a los demás. 




Convivir en armonía, con dignidad, respeto, valor, libertad,...va a permitir nuestra supervivencia y, trabajando nuestra capacidad de empatía entenderemos nuestro compromiso social y la importancia de cada uno de nosotros con nuestro entorno. 


1 comentario:

  1. un artículo genial! la verdad que las tecnologias nos tienen muy apartados de nuestro entorno y en vez de usarlas como una herramienta de apoyo, es algo que nos absorbe e inlcuso nos provoca tal estres y mal humor que no nos preocupamos por lo que de verdad tiene importancia. Ayudar a los demás y entenderlos no solo nos proporciona felicidad y satisfacción sino que también es bueno para estrechar lazos. Gracias por tus consejos!

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