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Acoso escolar: Tips para educadores y profesores



El acoso escolar se sufre tan en silencio que ni los profesores, ni los padres, ni siquiera los hermanos pueden llegar a darse cuenta. Lamentablemente, ésta es la realidad de muchos de los niños y jóvenes de nuestras escuelas e institutos. Una realidad que debe abarcarse con sumo cuidado y con estrategias bien definidas, ya que, de no actuar a tiempo pueden llevarnos a situaciones más complejas. 

Cuando un padre o una madre conoce la situación que su hijo o hija está viviendo en el instituto, se pregunta ¿y qué hacen los profesores cuando ese niño te insulta repetidamente? ¿ Qué hacen cuando te esperan en la salida del colegio para meterse contigo? ¿o cuando te encierran en los lavabos? ¿o cuando te lanzan libros a la cabeza? 

Por ello, he querido profundizar en aquellos aspectos que considero que los profesores y los técnicos en educación deberían tener claros para controlar este tipo de situaciones. 

Una de las funciones del equipo educativo de la escuela es la de intervenir cuando descubren un caso de acoso, pero no todos los equipos están preparados para intervenir y no todos disponen de la figura profesional capacitada para llevar a cabo los protocolos de actuación antes situaciones de intimidación. 


Nadie debería girar la mirada ante el mínimo indicio de acoso escolar, por ello quiero compartir algunos consejos para que los equipos educativos puedan enfrentarse a las posibles situaciones de acoso escolar. 

TIPS QUE DEBE UTILIZAR UN PROFESOR PARA FRENAR SITUACIONES DE ACOSO ESCOLAR


1. FOMENTAR EL RESPETO

Un profesor NUNCA debe faltar el respeto a un estudiante. En el momento que lo hace, está transmitiendo que su poder está por encima de ellos y, por tanto, les hace sentir inferiores y débiles ante él. 
Ésta forma de hacer es adquirida por los estudiantes que le acaban imitando y utilizando las mismas estrategias para con sus iguales.
Al igual que un educador, el profesor debe mostrarse accesible y disponible, de manera que si algún alumno se siente víctima de acoso, se vea con la confianza y seguridad suficiente para que pueda compartir lo que le sucede. 

2. DETENER INMEDIATAMENTE EL ACOSO

Se trata de tolerar o no tolerar este tipo de situaciones en la escuela, institutos, extraescolares, centros abiertos,... 
Es muy importante que los alumnos sepan y sean conscientes de que no está permitido que otros compañeros sean maltratados y sepan que las víctimas cuentan con el apoyo de las entidades administrativas. Un profesor, un educador, debe imponer su autoridad en estos casos y NUNCA debe mediar como si fuera un simple conflicto. ¿Porqué? Pues porque en los casos de acoso surgen desproporciones de poder e intentar mediar solo sirve para que la considerada víctima se sienta más desprotegida, indefensa y expuesta. 
Una situación de acoso se debe detener en el momento que se detecta de manera INMINENTE. 

3. HACER ACTIVIDADES SENSIBILIZADORAS QUE CONDENEN EL ACOSO

Toda escuela dispone de un Plan de funcionamiento que en muchos casos tiene algún apartado de educar en valores. Aprovechemos éstos planes para incorporar actividades que desarrollen la autoestima, la empatía y que, en definitiva generen un impacto sobre el acoso escolar y lo disminuya. 
Existen muchos libros y películas, programas y series de televisión que sirven de base para discutir sobre el tema. Por otro lado, es tan importante el aprendizaje a nivel cognitivo como el del desarrollo de las emociones que permitan enfrentarse a estas situaciones de la mejor manera posible. 

4.  HABLAR CON EL AGRESOR EN PRIVADO

Es cierto que, en muchos casos, los agresores son niños o adolescentes que están acostumbrados a ver, a aceptar y a poner en práctica diferentes formas de violencia. En otros casos, pudo ser en otro momento víctima del acoso escolar y su comportamiento violento es su forma de defenderse. 
Hablar en privado con él o con ella, puede ser una estrategia para intentar comprender el porqué de su comportamiento. Si el educador, o profesor, detecta que tiene problemas de autocontrol, de frustración, de fobias, será más fácil buscar la manera o los recursos para reconducir la situación. 

5. INFORMAR Y HACER SEGUIMIENTO DE LA SITUACIÓN

Si se detecta una situación de acoso en la escuela, se debe informar al director en primer lugar. También es conveniente comunicarlo a los padres de todos los implicados. Y, esto no siempre es fácil. A veces, los padres desconocen los comportamientos de sus hijos, pero son muy importantes para resolver la situación. Y, a veces, también, resulta que conocen la situación y no la han compartido por miedo o por la creencia de estar protegiendo a sus hijos. 

El seguimiento de los posibles acontecimientos que puedan ir desarrollándose será también necesario para controlar y actuar de manera preventiva. Tengamos en cuenta que las situaciones de acoso se producen cuando los niños o jóvenes están sin supervisión escolar (patios, salidas del colegio solos, parques)

Espero que puedas aprovechar estos tips y que te sirvan. Lo mejor de compartir estos contenidos contigo es saber que estamos contribuyendo a la mejora del desarrollo de nuestros hijos, de nuestros jóvenes y de nuestros alumnos. No sé a ti, pero a mi me genera mucha impotencia ver que hay personas que giran la mirada ante una situación de acoso. 


Educar con Objetivos


Una de las capacidades más importantes de las personas es que podemos fijarnos objetivos y hacer planes para alcanzarlos.  ¿Cuáles son los tuyos? 
Si no te los planteas o no te has parado a pensar en tus objetivos, quiero mostrarte su importancia y la manera en que te pueden ayudar en tu día a día y para el desarrollo educativo de tus hijos. 

Lo bueno de ponerte objetivos es que ves un poco más claro hacía dónde quieres ir, lo que quieres lograr y el camino que tienes que seguir para conseguirlo. Ahora bien, nos va a tocar reflexionar, analizar y saber hacer un seguimiento del proceso. 


Por ejemplo, si tu objetivo es ir a la Universidad, primero tendrás que hacer bachillerato, aprobar todo, esforzarte para sacar la nota de corte que se necesita y tener dinero para pagar la matrícula. Eso conlleva conocer tu ritmo de trabajo, saber establecer prioridades y no perder de vista el camino que necesitas recorrer para conseguirlo. 

Cuando nuestro estado de ánimo es positivo, aparece el buen humor, la sangre fluye mejor, el estrés se reduce y nuestro sistema cardíaco mejora. Es un momento en el que piensas que si das lo mejor de ti, es muy probable que te vayan bien las cosas, y es en este momento en el que nos planteamos objetivos que estamos dispuestos lograr.

Lamentablemente, y en ocasiones, parece que por mucho que nos esforcemos para conseguir nuestros objetivos, no los logramos alcanzar de manera efectiva. Y eso es debido a la forma en que priorizamos, al momento que elegimos para hacer las cosas y a que cada uno tiene su propio ritmo.

Una manera de conseguirlo sería observando y reflexionando sobre nuestras propias reacciones cuando intentamos conseguir algo, los resultados de esos intentos, nuestras frustraciones generadas y valorar qué podríamos haber hecho para mejorarlo. 

Establecer objetivos educativos 

Si como adultos nos cuesta establecer nuestros propios objetivos, porque cambiamos nuestras prioridades cada dos por tres, imaginad cómo vamos a enseñar a nuestros propios hijos a que se establezcan sus propias metas en la vida. 

Es importante que, todo lo que hagamos los educadores, padres y madres, esté orientado a conseguir uno o varios objetivos. El problema es que estamos tan ocupados la mayor parte del tiempo, que reflexionar sobre lo que hacemos o lo que queremos conseguir, no está dentro de nuestra agenda diaria, no es una prioridad. 

Por ejemplo: 

Tu hijo te explica que quiere pegar a otro niño porque le cae mal. 

Cuando no tienes objetivos educativos, te dejas llevar por lo más fácil : regañar a tu hijo y castigarle.

Un objetivo educativo en este caso sería: Fomentar que mi hijo no sea agresivo y pida ayuda antes de pegar. 

Siendo consciente de los objetivos educativos que te planteas hacia tus hijos, te ayudará a desarrollar un plan de mejora, ya sea de conducta, de relaciones sociales, de comunicación en casa, ...

Ir sin objetivos y sin propósitos hace que surjan actitudes y comportamientos, por parte de nuestros hijos, que nos pueden generan sorpresa o indignación. Incluso pensar que estamos fracasando como padres y madres. 

Otro ejemplo: 

Tu hija adolescente te engaña al explicarte dónde ha ido o de dónde viene. 

En éste caso, si el adulto responsable no tiene objetivos para la educación de su hija, actuará por impulsos utilizando un castigo (muchas veces desproporcionado y poco coherente).  
Sin embargo, si tiene un objetivo concreto basado en el respeto, la confianza y la comunicación, su forma de actuar será más coherente y acertada.  

Y es que, el castigo, aunque parece la manera más sencilla, rápida y útil, su uso durante mucho tiempo, llegará a no ser efectivo. Es más, tu hijo aprenderá a no contarte las cosas y a escabullirse cada día con más habilidad e ingenio. 

Los adolescentes que consiguen hacer planes sin el permiso de sus padres, lo hacen de forma premeditada, es decir, saben perfectamente lo que quieren conseguir y lo que tienen que hacer para conseguirlo. Y ésta habilidad tiene que ver con su inteligencia emocional, con la capacidad de controlar sus impulsos y la propia  tolerancia a la frustración. 

Es importante tener en cuenta que muchos objetivos tienen consecución a largo plazo, por lo que debes ser paciente, no perder el rumbo, la motivación ni la constancia. No dudes en ponerte en contacto conmigo si necesitas ayuda respecto al planteamiento de tus objetivos. 

 


 

Educar en Empatía


Muchas personas hablan de empatía sin saber bien, bien lo que significa. Así que, considerándola una de las competencias más importantes de la inteligencia emocional, elegiré una definición sencilla.

La empatía es la capacidad de compartir sentimientos de otro. 

Pero ¿cómo puedo compartir sentimientos de otro, si no tengo ni idea de qué es lo que siente?. 

Para ello, el primer paso sería tomar consciencia tanto de los sentimientos propios como de los de la otra persona. Ahora bien, conseguir llegar a conocer los sentimientos de otros, va a suponer una parte importante del desarrollo de tu sensibilidad hacia los demás. O dicho de otra manera, sabrás lo que es "ser considerado con otras personas". 

Es cierto que cuando conocemos a una persona, inevitablemente le ponemos etiquetas y hacemos juicios de valor sobre ella, y esa costumbre va a condicionar nuestra capacidad de acercamiento real hacia cualquier persona. Así que, antes de juzgar a alguien, intenta primero, ponerte en sus zapatos, ya que, sólo haciéndolo así podrás entender sus puntos de vista y sus sentimientos sobre lo que sucede. 


Te pondré un ejemplo, el otro día dos amigos se pelearon, y estoy segura que cuando lo hacían no estaban tomando consciencia de sus sentimientos. Entendiendo que la rabia y el sentimiento de tristeza era mutuo para los dos, pudieron llegar a encontrar un estado de calma. En éste caso, provocar que experimenten empatía hacia los sentimientos entre amigos favorece que, la próxima vez que se enfaden, no intenten hacerse daño. 
Saber escuchar, mostrar comprensión, prestar ayuda emocional, interpretar los gestos no verbales, son técnicas que te van a ayudar a conocer los sentimientos de los demás y crear lazos de empatía. 

Y en lo que refiere a los gestos no verbales, es sabido que el lenguaje corporal y el tono de voz son transmisores de nuestras emociones, incluso mucho más potentes y efectivos que las palabras. 

Imagina que eres adolescente. Llegas a casa, agotada, después de pasar un día en el Insti, digno de ser olvidado. El profe te ha castigado y te has peleado en el patio con tu mejor amiga. Tu padre te mira y deduce que no has tenido un buen día, por lo que interpreta que estás de mala leche, y en vez de sentarse contigo y ayudarte a canalizar ese malestar, te machaca y te agobia con : "vaya cara! ¿ya has llorado?", "¿tienes deberes?", "Te has ido sin hacer la cama...", "vete a la ducha y bajas a poner la mesa". 
¿Cómo te sientes?  Quizá, si el padre hubiese aplicado su capacidad de empatía, habría intentado canalizar su malestar y no amplificarlo. 
La capacidad de crear lazos de empatía resulta muy importante para los padres, a la hora de tratar con sus hijos, y para los hijos es vital su aprendizaje como una aptitud social positiva. Y esto significa que uno no nace con empatía, sino que la va desarrollando con el paso de los años, con la práctica y la experiencia. 
Entender los puntos de vista de los demás nos ayuda a saber lo que están pensando, cómo van a actuar en determinadas circunstancias,... Pero claro, ésta clase de comprensión necesita tiempo para desarrollarse. 

Vivimos en un mundo lleno de estímulos y distracciones. Estamos en un punto de tal sintonización con nuestros móviles y tablets que nos olvidamos de atender los sentimientos de los demás. Y, a nivel social, esto es un tema potente a trabajar. 

Las personas capaces de considerar las cosas desde diferentes "zapatos" tienen más capacidad de controlar la toma impulsiva de decisiones, son más creativas y efectivas a la hora de resolver problemas. Sin embargo, seguimos viendo muchas personas que carecen de un auténtico inventario emocional, se dejan llevar por la ira, la rabia y la frustración, igual que si tuvieran 4 añitos. 

Otras piensan que, tener empatía es sinónimo de sufrimiento, que tienes que sentir lo que otro siente para experimentar el mismo dolor. Y no es así, la empatía sana tenemos que entenderla cómo una capacidad útil y constructiva de una persona que es capaz de gestionar sus propias emociones, una persona con una autoestima muy fuerte, que sabe poner límites y que acompaña emocionalmente y cognitivamente a los demás. 




Convivir en armonía, con dignidad, respeto, valor, libertad,...va a permitir nuestra supervivencia y, trabajando nuestra capacidad de empatía entenderemos nuestro compromiso social y la importancia de cada uno de nosotros con nuestro entorno. 


No soporto a mis hijos : Tips para afrontar tu agotamiento



Hay padres que reconocen que sus hijos les irritan, les molestan e incluso, aseguran sentir rechazo hacia ellos. Sienten que están tan saturados y agotados que, cualquier demanda de sus hijos les molesta. Llegando al punto de desear pasar un tiempo sin ellos, tomándose así, unas verdaderas vacaciones. 
Si sientes que alguna vez te ha pasado, o has tenido ese sentimiento, no te creas que eres una mala persona. Te explicaré cómo afrontar y gestionar ese sentimiento. 



A nadie le gusta reconocer que sus hijos les sacan de quicio en más de una ocasión, y para ponerle remedio, primero tenemos que identificar qué es lo que tanto nos molesta que hagan. 

Muchas veces no depende de lo que hagan, sino de cómo lo vivimos nosotros en cada momento. Si chilla puede hacernos enfadar, pero tenemos dos opciones: 

1. Exigirle que no lo haga. 
2. Intentar entender porqué lo hace, ayudarle a gestionar sus emociones, controlar su tono de voz y a canalizar su energía. 

También es importante NO confundir su conducta con él. Es decir, ¿nos molesta lo que hace? o, ¿nos molesta él? ¿Te cae mal tu hijo? o ¿no te gusta lo que hace? 

Después de admitir que nuestros hijos nos molestan a ratos, o que no los soportamos, nos genera un sentimiento de culpa tremendo y una sensación de ser muy malos padres no dignos de tener hijos. 
Sentirte culpable no te ayudará a avanzar. Debes hacerte responsable por averiguar lo que pasa y buscar soluciones.

Los hijos tienen la habilidad de saber tocar aquella tecla que tanto te irrita para llamar tu atención y eso puede provocar un distanciamiento en la relación con tu hijo. Esto no es nada bueno. Cuando estamos tan agotados de su conducta poco apropiada para ti, solemos mostrarles rechazo verbal y gestual. 
Es entonces cuando ellos generan malestar que van a tener que sacar de alguna forma y es muy probable que sea haciendo eso que nos molesta tanto.

Romper con esa situación es responsabilidad nuestra, de los adultos. Nuestro hijos no tienen recursos ni herramientas para resolver la situación en que nos enfadamos tanto. Juntos superaréis esta fase. Cambiaréis, maduraréis, aprenderéis...intenta ser positivo y no rendirte a la hora de buscar soluciones que os beneficien a los dos. 

Busquemos soluciones

1. APRENDE A TRATAR A TU HIJO

Hay padres y madres que temen fracasar en su papel como progenitores y se autoexigen diariamente para no llegar a considerarse malos padres. Piensan que puede ser una tragedia no poder darles la mejor fiesta de cumpleaños, no encontrarles plaza en el mejor colegio o no comprarle aquellas zapatillas que tanto le gustan porque están de moda, y esto, les puede generar agobio a largo o corto plazo. 

Está claro que cada uno es libre de cómo educar a un hijo, pero se nos olvida que lo que realmente necesitan es que estemos a su lado, acompañándolos en su crecimiento. 
Un niño debe ser tratado con afecto. No necesitan ropas de marca o el juguete de última generación. Necesitan tu tiempo, tus abrazos, tu beso de buenas noches y tu mano cuando se siente inseguro. 




2. BUSCA ESPACIOS PARA CUIDAR DE TI MISMO 

Tener hijos no significa que no puedas permitirte ir al cine, salir sola de compras, tomarte un café con las amigas o disfrutar de una escapada de fin de semana en busca de relax. Buscar éstos espacios te va a ayudar a sanar tu mente y a afrontar con más energía tu día a día. 

Intenta buscar apoyo en familiares o amigos para poder permitirte esos momentos, porque sino resulta un poco agobiante lo que puede conllevar a situaciones de estrés que te descontrolen emocionalmente. 

3. TRANSITA POR TUS EMOCIONES 

Intenta conocer tus propias emociones y cómo las autogestionas. De esta manera podrás acompañar a tus hijos en la gestión de sus propias emociones. Si eres una persona impulsiva, gritona y con poco control de la rabia, es muy complicado que sirvas de ejemplo para que tus hijos aprendan a controlar la suya propia. Estamos de acuerdo en que la vida es frenética, complicada, excitante, desafiante y agotadora. Sufrimos sobresaturación de información. Por ese motivo, necesitamos poner en marcha una educación emocionalmente inteligente, con la que lograr una mayor paz y un menor estrés. 

La idea es que trabajemos con nuestras propias emociones y las de nuestros hijos de forma constructiva, inteligente, positiva y creativa, respetando sus sentimientos

4. PIDE AYUDA

Como padres y madres, no somos perfectos y nunca lo seremos. No siempre vamos a tener la solución para enfrentarnos a cada situación que nos planteen nuestros hijos. Cada etapa de su desarrollo conlleva prestar atención y disponer de los recursos necesarios para superarla de manera efectiva. 

Nosotros, como padres y madres, no podemos permitirnos perder tiempo y energía emocional por el caos del hogar, en relaciones poco satisfactorias con los niños, en niños y niñas fuera de control y sin chispa de responsabilidad. Cuando sentimos que no somos capaces y que "se nos va de las manos" es muy importante pedir ayuda profesional. 

5. ESTABLECE OBJETIVOS QUE TE GUIEN POR EL CAMINO DESEADO

Debemos conseguir pequeños cambios en las relaciones con nuestros hijos y aumentar la diversión en nuestras familias, por ello hay que plantearse cuál es el primer cambio que queremos conseguir, a través de pequeños objetivos.  
Es importante no olvidar que los niños no son malos, simplemente no tienen ni idea del camino al comportamiento correcto. Sus experiencias le han llevado a tomar ejemplos de comportamiento vistos, por la sociedad, como incorrectos. 

6. BUSCA LA CALMA EN TU HOGAR 

Cuando los niños empiezan a pelearse, cuando cooperación se convierte en conflicto, los adolescentes se rebelan y toda la familia se siente frustrada porque les sale todo torcido, entonces la calma se vuelve un preciado tesoro. 
Las familias sometidas al estrés, les resulta más difícil hacer aquello que, en circunstancias calmadas, sabrían hacerlo genial. 
 



Como padres y madres, debemos aprender aptitudes para la crianza y enseñar nuevas habilidades sociales y emocionales a nuestros hijos. 

Las aptitudes de la inteligencia emocional pueden mejorar la calidad de vida en el hogar, preparando a nuestros hijos para el futuro y enseñándonos a controlar la situación. 

Es cierto que ser padre o madre, significa asumir la responsabilidad de actuar de guía en el hogar, de ayudar a los niños y niñas a crecer para ser emocionalmente inteligentes, pero sin olvidar que no somos perfectos y que también necesitamos cuidarnos a nosotros mismos y asegurar una base de respeto y buena convivencia en nuestro hogar.  

Preparar a nuestros hijos/as para el futuro requiere que les ayudemos a desarrollar un concepto de sí mismos fuerte y positivo, con la autoconfianza, la autodisciplina, las dotes de inteligencia emocional, las habilidades sociales, el sentido de responsabilidad (muchas veces ausente). 

Para conseguirlo, hace falta un hogar en que se valoren la consideración y el respeto por los sentimientos de los demás, y en que tales valores se pongan en práctica. 

Los progresos realizados por los padres suelen dar como resultado progresos realizados por sus hijos.

Lo que es bueno para nosotros, es bueno para nuestros hijos.  

Abuelos y nietos: una relación casi perfecta


Hoy en día, para muchas familias, conciliar vida familiar con laboral se torna del todo complicada e incluso imposible de lograr. Por ello, son muchos los abuelos que ofrecen su apoyo y su ayuda, para hacer más fácil a sus hijos la posibilidad de compatibilizar trabajo y familia, así pues, los abuelos tienen un papel muy importante en nuestras vidas. 
Pero, además de ayudarnos a nosotros, ¿quieres saber porqué es tan importante la relación con nuestros abuelos? En este artículo te explicaré el porqué. 


Los abuelos deberían ser eternos porque nos quieren, nos cuidan, nos miman y nos educan. Dejan una huella en nuestras vidas imposible de borrar. Soy de las que considera que el poder disfrutar de los abuelos significa ser poseedor de un gran tesoro de incalculable valor. De los míos he recibido amor, cariño, comprensión, fuerza, aprendizaje, sabiduría..., y a medida que pasan los años más cuenta me doy de lo importante que es estar con ellos. 

Cuando nos convertimos en padres, queremos que nuestros hijos también tengan esa conexión especial con sus abuelos porque somos conscientes de que su presencia y su papel es fundamental en el desarrollo de nuestros hijos y que el amor y el vínculo que crean tiene un poder maravilloso. 

Hacer fuertes los lazos familiares es vital, sobretodo durante la infancia. No es necesario esperar a que sea domingo o festivo para poder ir a visitar a los abuelos. Tampoco plantear esa visita como una pesada obligación, sino como algo necesario y que realmente apetece hacer. 
Los abuelos siempre están deseando pasar mucho tiempo con sus nietos, les encanta explicar sus batallitas, sus experiencias y darles algunos consejos de vida. 

 

Son muchos los abuelos que se encargan de infinidad de tareas como llevar a nuestros hijos al cole, recogerles de las actividades extraescolares, ir con ellos al médico, darles la comida,... No cabe duda que lo hacen con todo su amor, entrega y esfuerzo. 
Creo que no existen suficientes palabras para agradecer a los abuelos todo lo que hacen por nosotros y por sus nietos, tampoco dinero en el mundo para poder valorarlo correctamente. De hecho, llegan a asumir tantas responsabilidades y tareas que pueden desarrollar lo que se denomina el síndrome de los abuelos esclavos. 

Pero vamos a centrarnos en el lado positivo de la relación entre abuelos, abuelas, nietos y nietas. 

Una relación Importante

1. TRANSMITEN VALORES propios de la familia a sus nietos 
2. FORTALECEN EL VINCULO entre generaciones ejerciendo su influencia sobre los nietos. 
3. Permiten que sus nietos tengan una VISION MÁS REALISTA de sus padres, ya que los abuelos les hablan de lo que hacían sus hijos a su edad. 
4. Actúan como árbitros en caso de conflicto familiar entre padres e hijos. 
5. Ofrecen un ambiente tranquilo en su casa, sin tantas obligaciones y dónde pueden expresarse desde la calma. 


1. Sentirse más joven de lo que indica su edad. 
2. Permite una acercamiento a la gente joven
3. Mejora el bienestar psicológico y se reduce el riesgo de depresión
4. Aprendizaje de las nuevas tecnologías para estar informados y comunicados con sus nietos e hijos a través de las redes sociales. 
5. Se sienten más queridos y partícipes de la vida familiar. 


Los abuelos no necesitan ser perfectos, y los queremos así, con sus defectos y sus virtudes. Y la relación con los nietos la tenemos que cuidar, no distanciarnos de ellos y trabajar los conflictos que puedan surgir dentro de las relaciones familiares.
Si la salud no les falla, siempre están preparados para salir de viaje y disfrutar las mejores aventuras que tanto nos gusta escuchar. 

Os traigo unos consejos que os ayudarán a ser unos súper abuelos : 

1. Haz respetar tu tiempo libre y cuida tu salud 
2. Los abuelos no son los padres. 
3. La paciencia debe formar parte de ti. 
4. No quieras asumir problemas que no te veas capaz de afrontar. Delégalo a sus padres o pide ayuda. 
5. Debe existir mucha comunicación entre abuelos- nietos - hijos para que fluya la harmonía.
6. La complicidad con tus nietos es muy importante, muy por encima de la autoridad.
7. Interactúa con tus nietos, juega con ellos, habla con ellos, ...
8. Debes ser confidente, ganarte su confianza y no fallarles. 
9. No compitas con sus otros abuelos. 
10. Los abuelos también establecen límites, si están consensuados con los padres, mucho mejor. 
11. Mejor hacer cosas que comprarlas... construye con ellos y no les consientas comprando sus caprichos. 
12. Deben ser modelo o referente. Los nietos copian lo que ven de los abuelos. 
13. Evita el favoritismo entre los nietos. 
14. Si tu nieto no contacta contigo, toma la iniciativa. 
15. Colecciona recuerdos familiares para mostrar a tus nietos. 
16. No puede contradecir la norma de un padre o madre hacia su hijo. Es importante respetar las normas que los padres han puesto. 
17. Haz comentarios constructivos propios de tu sabiduría. 
18. Visita cuando te inviten. Las visitas sorpresa o insistentes pueden causar molestias aunque no te lo digan. 
19. Se permite la flexibilidad, pero sin pasarse. 
20. Transmite tu sabiduría, tu experiencia, tu legado. 
21. Hazte querer. Potencia el amor hacia tus nietos (hacer regalos no es una forma de demostrarlo)
22. Aunque seas el principal educador/a de tu nieto, no eres responsable de su educación. 

¿Qué tipo de abuelo eres tu? 

Quizá también te estés planteando otras cuestiones o generando dudas tras haber leído éste artículo, por ejemplo: ¿ porqué algunos abuelos no pueden ver a sus nietos? ¿ cómo está influyendo el COVID en la relación abuelos-nietos? ¿Qué pasa cuando existen conflictos familiares? ... 
Intentaré ir dando respuesta a estas dudas y a las que vosotros me planteéis a través de los comentarios. 

Higiene y autonomía infantil




Desde que empezamos a convivir con la COVID19 nos pasamos el día desinfectando y limpiando. Y no solamente las superficies, los juguetes, la ropa, ...sino nuestras manos, nuestro cuerpo, nuestra cara,... porque hemos aprendido que así estaremos más protegidos del virus. 


Aunque siempre hemos insistido en que mantenerse limpio y aseado debe ser un hábito, muchas personas lo han potenciado o adquirido tras la aparición del COVID, simplemente por una cuestión de prevención y protección de su salud. 

En el colegio insistimos cada día en la importancia de limpiar nuestras manos muy a menudo, de no compartir para evitar contagios, de mantener distancias y de venir aseados desde casa, tanto nuestra ropa como nuestro cuerpo. Las familias aquí también tienen una función indispensable en la transmisión de estos hábitos y de procurar que los adquieran antes de ir al colegio. 

Para que, cuando lleguen a la etapa adulta, la costumbre de mantener una higiene correcta la tengan superada, será importante que, como padres, madres y educadores sepamos favorecer la autonomía de los niños y niñas en este área. 

¿CÓMO CREAR EL HÁBITO PARA MANTENER UNA HIGIENE CORRECTA?

En primer lugar que nosotros, como adultos, sepamos para qué es importante la higiene. Porque si nosotros no nos lo creemos, será difícil transmitir a nuestros hijos. Por ejemplo; mamás que llegan a la puerta del colegio con la mascarilla sucia y mal puesta, no podemos pretender que sus hijos la lleven en buen estado, o incluso que la lleven. 

Os dejos 10 tips para ayudaros a trabajar los hábitos de higiene y la autonomía de los más pequeños para llevarla a cabo. 

1. Necesita sentir que está limpio

" Qué bien hueles a jaboncito", "uff qué manos! " " si te pica el culete es porque hace falta lavarlo". El niño tiene que sentir la necesidad de estar limpio. Tiene que sentir que bañarse sirve para algo y le hace sentir mejor. La hora del baño debe resultar algo divertido si queremos establecerla como rutina. A medida que crecen le iremos enseñando a hacerlo solitos.

2. Prepara el material que necesita para su higiene

Si lo que quieres es que se duche solo o sola, tendrás que poner a su alcance todos los elementos que necesita: jabón, esponja, alcachofa de la ducha, toalla,...puede que necesites algún adaptador.
Para el lavado de dientes, de manos, ... necesitará tener acceso a los recursos materiales necesarios para poder llevar a cabo la actividad de higiene. 

3. Conocer a la señora Agua y al señor Jabón

Nos tenemos que acostumbrar a lavarnos las manos con agua y jabón antes de comer, después de ir al baño,...y acompañar a los niños a que lo hagan también. A través de las manos transmitimos infecciones, por eso tienen que estar siempre limpias. Cuanto antes le enseñes a hacerlo, mucho mejor!! 

4. Higiene bucal

Después de comer. ¡Súper importante! Tiene que tener su propio cepillo de dientes. Si se queda a comer en el cole, le puedes preparar un pequeño neceser con pasta y cepillo de dientes para que no pierda la rutina de casa, aunque ahora con el coronavirus, eso de escupir todos en la misma pica...no creo que sea muy recomendable. Mejor que se los lave al llegar a casa. 

5. Ponle ropa limpia y de su talla

Que le sea fácil de poner y quitar. Lo tiene que tener fácil para poder llegar a tiempo al lavabo y que unos complicados botones no sean los culpables de un desastre. Y con los zapatos igual, si no sabe hacerse nudos en los cordones, facilítale unos con gomas o velcros. 

6. Enséñale a cuidar de sus cosas

Estaría bien que desde pequeño tuviera su propio peine, su toalla, y que fuera capaz de responsabilizarse del cuidado de sus cosas.

7. Los cuidados del pelo

El pelo aseado, cepillado y limpito cada día. No hace falta que se lo laves cada día, pero si revisarlo por si aparecen bichitos. Cuando aprendan a hacerlo solitos deberás revisar el aclarado para que no queden restos de jabón.

8. Cuida de sus resfriados

Los resfriados producen mucha mucosidad que se desprende por la nariz. Llevar siempre pañuelitos limpios puede ser una buena solución. Enséñale a sonarse para evitar que se limpie con las mangas del jersey.

9. Limpiarse después de usar el wc

Si normalmente empiezan a usar el wc cuando se les retira el pañal, empezaremos a enseñarles a      limpiarse solitos y a lavarse las manos después de usar el wc. Acostumbrarles a que tiren de la cadena hasta que quede limpio.



Todas éstas prácticas las tenemos que hacer de forma diaria y constante. Los niños necesitan sus rutinas, porque les dan seguridad, confianza y orden. Puede costar más o menos, pero no hay que perder la esperanza e ir probando técnicas que nos ayuden a conseguir nuestros objetivos. 

 

Seguramente, y a raíz del covid, te plantees dudas relacionadas con el control de los hábitos de higiene en el colegio, en las actividades extraescolares, en los comedores,... ¿ Qué dudas tienes ? 


Quiérete mucho


Desde que nacemos tendríamos que centrar nuestros esfuerzos en conseguir ser felices. Pero siempre te encuentras a alguien por el camino de la vida que te pone obstáculos para no conseguirlo. Y, por desgracia, muchas veces ese alguien somos nosotros mismos. 
Bastante chunga es la vida como para encima tener que estar amargado y dejar que te amarguen, ¿no te parece?. 

Dicen que cuanto más te quieres a ti mismo menos te afectan esos obstáculos, e incluso los llegas a ignorar. Pero qué fácil es decirlo cuando el mundo se gira en tu contra y sientes que todo te sale mal. O cuando crees que has hecho algo bien pero nadie te lo reconoce y acabas creyendo que lo has hecho mal...
Vivir así es agotador y te acaba obsesionando. Te auto-castigas de tal manera que acabas con elevados niveles de desesperación. 

Maslow, en la pirámide de necesidades humanas, refleja la necesidad de aprecio, que incluye el que se tiene uno mismo y el que se recibe de otras personas. 

El aprecio a uno mismo se relaciona con el cómo te valoras, con la seguridad que muestras en lo que haces, si te conoces a ti mismo, si te quieres tal y como eres...
El aprecio de las otras personas tiene que ver con la influencia, con el respeto, sentirse aceptado, sentir que no estás solo y que siempre hay alguien que te apoya. 

Todas las personas tenemos la capacidad de sentir ese aprecio, en mayor o menor grado. ¿Te has planteado en qué medida te quieres tú a ti mismo ? 
Pues ésta capacidad de quererse a uno mismo y creer que los demás también te quieren, la llaman autoestima


Si tu autoestima es alta, te sientes capaz, valioso, importante y muy aceptado por los demás. 

Si por el contrario, es muy baja tendrás lo más parecido a un gran sentimiento de rechazo, de tristeza, de no servir para nada,...vamos, sumido en una profunda oscuridad de la que crees que nadie jamás te podrá sacar. Que no vales ni un céntimo! 

Si tu autoestima está en un término medio, la inseguridad será una de tus características. Te quieres a ratos, te dejas influir a ratos, ... vamos, que te respetas sólo un poco. 



TIPS PARA SUBIR TU AUTOESTIMA


No es fácil y cuesta, porque siempre habrá algo o alguien que te hará dudar de ti mismo y de tus capacidades.

1. Primero tienes que CONOCERTE A TI MISMO: qué sabes hacer, qué es lo que más te gusta de ti, qué te hace sentir orgulloso de ti mismo, en qué eres débil, cómo expresas tus emociones, cómo te comunicas con los demás,...

2. Luego TE TIENES QUE ACEPTAR: seguro que habrán cosas de ti que no te gusten. Todos tenemos cosas que nos gustan de nosotros mismos, pero si las aceptas y reconoces como tuyas entenderás que ellas también conforman tu persona y por tanto, te definen. 
Tanto si son rasgos físicos o psíquicos que nos limitan, cómo conductas, errores o maldades de las que somos autores. Todo ello, nos define como la persona que somos.
No te obsesiones con los atributos de los demás despreciando los tuyos propios. Utiliza la inteligencia y saca partido a tus virtudes. 

3. A continuación DEBES HACER UNA VALORACIÓN DE TI MISMO: buscar y pensar todo aquello que te haga sentir orgulloso de ti mismo. Sacar lo bueno de ti, lo que te enriquece, lo que te hace sentir feliz, lo que te ayuda a crecer y aprender. 
Quizá dejaste de quererte cuando en cole te llamaban por aquél apodo que tanto detestas. Busca y analiza esos sentimientos. Déjalos ir.

4. También es muy importante no hacerte daño, no castigarte, no culparte. Cuando TE RESPETAS A TI MISMO empiezas a convivir con la felicidad. Tienes que cuidarte. No dejar que los demás te traten mal. Eres merecedor de respeto y nadie tiene porque frustrar tus deseos y necesidades de ser feliz. ¿Tienes que permitirte sentirte pequeño e insignificante delante de los demás? 

Si eres capaz de conocerte, aceptarte y respetarte podrás analizar, entender y valorar posibilidades de cambiar algo de ti para crecer, fortalecer y superar todos los obstáculos que te impiden ser feliz. 

Entender esto es muy importante, porque al subir la autoestima verás un cambio muy positivo en tus relaciones con los demás. 

Podemos decidir si queremos hundirnos en una vida infeliz o bien podemos decidir intentar ser felices subiendo un poquito nuestra autoestima.

Si todo esto nos lo llevamos a la vida de nuestros hijos, a su educación dentro de la escuela y fuera de ella, nos daremos cuenta que será en la etapa de la adolescencia cuando se inicie el desarrollo de su autoestima. Etapa en la que empiezan los complejos, la independencia e intentamos aprender y querer entender quienes somos y cómo somos. Y, muchas veces, en ésta etapa, navegamos solos, por miedo al qué dirán y a las críticas que nuestros amigos puedan hacer de nosotros. 

Y, es aquí dónde la familia, los amigos y la sociedad, tienen un papel fundamental, ya que el ambiente en el que se desarrolla el adolescente va a condicionar el estado de animo y la visión de sí mismo. En definitiva, su autoestima. 

Todo el sistema (escuela, familia y entorno social) debe trabajar unido para incidir de manera positiva en el desarrollo de nuestros hijos. Porque en definitiva, educamos para vivir en sociedad y por ello tenemos que capacitar al niño y al adolescente para enfrentarse a las circunstancias del momento. 

TIPS QUE AYUDAN A SUBIR LA AUTOESTIMA DE LOS JÓVENES 

  1. Dale valor como persona. 
  2. Refuerza positivamente cuando hace algo bien. 
  3. Felicitarlo cuando sea necesario.  
  4. No hace falta que lo compares: ni contigo de pequeño, ni con sus hermanos, ni con el vecino. 
  5. Nunca será perfecto, así que quiérele tal y como es. 
  6. Enséñale a enfrentarse a las influencias externas negativas. 
  7. Educa en responsabilidad, así se sentirá útil e importante. 
  8. No dañes sus sentimientos... "no lo hace bien, no porque sea tonto, sino porque no sabe hacerlo" El..."¿eres tonto, o qué?" es habitual oírlo, lo cual no significa que ayude. 
  9. Acompáñalo y ayúdale a tomar iniciativa. 


He encontrado algunas frases muy motivadoras relacionadas con la autoestima. Me han hecho reflexionar. Seguro que vosotros y vosotras conocéis alguna más, os animo a compartirlas...



















LECTURAS RECOMENDADAS


"Enamórate de ti" (Walter Riso) : Sé valiente: comienza el romance contigo mismo en un "yo sostenido" que te haga cada día más feliz y resistente a los embates de la vida cotidiana. 

"Autoestima automática" (Silvia Congost): Si analizamos la mayoría de los problemas psicológicos que nos causan inseguridad, estrés e incluso depresión, comprobaremos que tienen su base en una falta de autoestima. 

"De mayor quiero ser...feliz"(Anna Morato) : 6 cuentos para los más pequeños sobre las emociones y cómo aprender a gestionarlas. Un libro para educar las emociones desde la positividad. Porque ser feliz no es solo estar contento cuando las cosas van bien. 

"Invisible: Nube de tinta" (Eloy Moreno): Emotiva, conmovedora,...narra, a través de los ojos de un niño, una historia que podría ser la de cualquiera de nosotros. 


Y, recuerda !! Quiérete Mucho !!