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El dilema del Erizo


Schopenhauer nos dejó una fórmula que nos permitiera mantener una relación sana con otras personas. Según el filósofo, hay vínculos que funcionan mejor desde la distancia y otros necesitan de la cercanía más íntima para seguir existiendo. Y, para explicarlo mejor, nos dejó, en 1851, ésta parábola sobre "la distancia óptima". Dice así: 


Las relaciones interpersonales no son nada sencillas, ni simples, ni perfectas... al principio pueden parecer idílicas, pero con el tiempo surge la necesidad de crear una serie  límites que te permitan sentirte protegido, a no sentirte asfixiado, invadido o controlado.  

Y cuando hablamos de relaciones, no me refiero únicamente a las de pareja, sino a las que puedas mantener con tus hijos, padres, maestros, amigos,... 

Aquí, Schopenhauer nos deja una gran enseñanza, que nos orienta a establecer un equilibrio y poder disfrutar de las personas sin sentirnos asfixiados. Y, como cada relación es particular el punto de equilibrio también lo será. 

Lo importante es a aprender a controlar las distancias, tanto metafóricas como literales y concretas. Y, tenemos la gran suerte de poder utilizar las palabras para decir "quédate", "aléjate", "no te vayas". 

¿Has sentido alguna vez problemas para encontrar el equilibrio en tus relaciones personales? 




 

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