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Mi hijo sufre Bullying: ¿Qué puedo hacer?


Avisar al director o directora del colegio para informar que tu hijo está siendo intimidado por compañeros es, sin duda, la primera opción que te debes tener en cuenta ante esta situación.

 Ahora bien, seguro que también te planteas, o te has planteado, si deberías ponerte en contacto con el acosador de tu hijo... pues te diré que, a pesar de los beneficios que tu puedas ver en hacerlo, los expertos lo desaconsejan. 

En este post, quiero explicarte lo bueno y lo malo de hablar con sus padres. Sigue leyendo, porque esto te interesa!! 

Aunque la mayoría de veces llamar a los padres del intimidador puede terminar mal para ti y para tu hijo, otras pueden producir el resultado que esperabas. 

Muchos padres creen que llamar a los padres del agresor es la mejor opción, por los siguientes motivos: 

1. Desean que escuchen la versión de lo que está pasando desde la vivencia de la víctima, porque creen que así pueden solucionar el problema antes que desde el colegio o instituto.  

2. Explicar a los padres del acosador lo que está pasando también puede dar sensación de alivio. Es una manera de exponer el problema y con suerte poder resolverlo. 

Ya sabes que no todos los padres aceptan escuchar algo negativo sobre sus hijos, aunque les conozcas, les consideres amigos tuyos o por mucha verdad que exista en lo que les cuentas.

Te recomiendo que si entras o inicias la conversación con ellos, hazlo sin tener ideas preconcebidas sobre cómo los otros padres deberían educar a sus hijos. 

3. Como padres y madres, tenemos la necesidad de proteger a nuestros hijos, y más cuando vemos que la escuela no mueve ficha para resolverlo. Por ello, sentimos la necesidad de hacer algo para acabar con la situación angustiosa que pueda estar pasando nuestro hijo. 

Ahora bien, también existen motivos por los que NO deberías contactar con ellos: 

1. Es muy raro que los padres respondan de la manera en que esperas que lo hagan cuando se les muestra el mal comportamiento de su hijo o hija. Es complicado que, a primeras, acepte lo que le estás diciendo o que te digan algo como... "¿En que te basas para culpar a mi hijo de eso?"

2. No es realista esperar una respuesta tranquila de los padres del acosador. Incluso manteniendo la calma, se muestran receptivos a lo que les estas diciendo. Una vez termines de hablar y hayan tenido tiempo para pensar en lo que le has dicho sobre su hijo, es posible que no sean tan racionales y pasen a darte una respuesta impulsiva y emocional. 

3. Si quieres abordar el tema con los padres del acosador, asegúrate de estar preparado para una reacción negativa. Si lo que intentas es sacar el tema a relucir, concéntrate en eso y no en su respuesta. 



4. Puede ocurrir, que tengas amistad con los padres de ese niño agresor, pero no por ello le va a gustar que hables de forma negativa sobre su hijo. El riesgo de que la conversación no vaya bien es muy alto. Por lo que, es muy probable que vuestra amistad se vea afectada. 

5. La mayoría de los padres somos extremadamente protectores con sus hijos y les resulta muy difícil reconocer que los hijos no son tan perfectos como querríamos. Si a ello, le añadimos una connotación negativa asociada con la intimidación, estamos amplificando el riesgo de que el otro padre no sea receptivo a lo que le estés diciendo. 

6. Otro de los inconvenientes que pueden surgir cuando te pones en contacto con los padres del agresor es que puede aumentar el acoso y el comportamiento negativo hacia tu hijo. Además, los padres del agresor pueden tratar de controlar un poco el daño y difundir rumores sobre ti o tu hijo a fin de desviar la atención de la mala conducta de su hijo. Además, algunos padres se involucran en el acoso y, a veces, incluso en el ciberbullying. 

A modo de conclusión, piensa que arreglar las cosas por tu hijo le quita poder de la situación y seguirá con un pensamiento de víctima poco saludable para él/ella. 
Es mejor equipar a tu hijo con ideas para abordar la situación de acoso directamente. Trabaja la manera de cómo puede responder la próxima vez que se enfrente a una situación de acoso e infórmale sobre cómo manejar la situación en el futuro. 


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