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¿Qué hacer cuando me insultan?

Las palabras son poderosas y son capaces de afectar a todas las personas tengan la edad que tengan. En el colegio escuchamos cantidad de insultos de forma habitual, y es que hay muchos niños y niñas que no son capaces de expresar sus emociones de otra manera que la de insultar o pegar. Para ellos resulta ser la manera más rápida de llamar la atención, provocar o protegerse de otro compañero. Y tu, ¿Crees que es la manera más positiva de hacerlo? ¿Animas a tu hijo a que utilice el insulto cuando considere necesario? 


Cuando entramos en la fase adulta, adquirimos o deberíamos haber adquirido estrategias para poder enfrentarnos a este tipo de palabras ofensivas. Por eso, la etapa infantil es la más importante para aprender las habilidades sociales y de comunicación que vamos a necesitar para poder enfrentarnos a esas situaciones y que esas palabras no nos afecten a nivel emocional. 

¿Qué pasa cuando me insultan? 



Cuando te ofenden o te insultan, pueden ocurrir tres cosas:
1. Reaccionar de manera violenta, incluyendo burlas, insultos, desprecios y comentarios despectivos.
2.  Reaccionar con llanto y decaimiento emocional. 
3. Reaccionar mostrando ignorancia y no afectación. 

En los centros educativos solemos encontrarnos entre la primera y la segunda opción, y los educadores debemos lidiar con este tipo de reacciones y de lenguaje ofensivo de forma habitual. Los insultos son un gran problema que los niños deben aprender a gestionar y a controlar.

Si el niño o la niña no tiene habilidades suficientes para gestionar los insultos que le emiten y éstos le debilitan a nivel emocional (reacción 2), pueden llegar a creer que lo que se les dice, es cierto. Y estos insultos se establecen en ellos como "etiquetas". 

Por ejemplo, un niño al que le llamen "gordo", "tonto, "retrasado" de manera habitual, puede llegar a creer que posee esas características personales. 

¿Qué puedo hacer cuando me insultan? 

Una de las maneras más eficaces de hacer frente a los insultos y que no nos afecte, es conseguir reducir la conexión emocional de las palabras, porque cuando se les quita poder, ya no nos pueden controlar, ni tampoco hacer daño emocional. 

Es fácil decirlo, pero ¿cómo conseguirlo? 
Algunas personas pueden tener cierta dificultad para aprender esta habilidad, pero conseguirlo les puede cambiar la vida. Ten claro que no se puede permitir que los otros controlen tu propio comportamiento. 

Imagen mental del insulto

Los niños deben pensar en todas las palabras que hieren sus sentimientos y que escuchan cada día. De cada palabra, imagina a la persona que te la dice vestido de manera ridícula o con una imagen mental graciosa. Aquí la imaginación de cada uno. 

Con las palabras ofensivas debes cambiar a otro significado más neutral,  por ejemplo: "gordo" puede pasar a significar "castañuelas"

Se tarda tiempo en cambiar las emociones de odio hacia las palabras malsonantes para pasar a sentir otra emoción más agradable. Practica el tiempo necesario, y si no te funciona, cambiamos de estrategia. No todas las técnicas funcionan igual para todas las personas. 
Ésta técnica consigue que la persona que insulta deje de recibir las reacciones que le animaban a seguir insultando. 

Entender el porqué me insultan....

Los insultos son la mejor herramienta para conseguir que otra persona se sienta mal y hacerle daño. Cuando los niños aprenden que los insultos son para hacer daño, también deberán aprender a qué decir para demostrar que esas palabras no les afectan emocionalmente. 

Otras estrategias : 

No entrar en el círculo de la violencia, ni física ni verbal. Así no se da poder al agresor o provocador. 
Hacer caso omiso de las palabras y mostrar indiferencia. 
Responder con amabilidad y con halagos. 


Aprender que nosotros somos quienes controlamos nuestras palabras, que las palabras no son inocentes, y que podemos utilizarlas sin ofender a nadie. 

Aprender que si el agresor es quien decide el grado de afectación de esas palabras en nuestra persona, debemos poner freno de manera inmediata. 

Aprender que si tu hijo se siente decaído por recibir insultos en el colegio de manera constante debes actuar y ayudarle a desarrollar sus habilidades sociales para fortalecer su estado emocional. 

Te invito a comentar en el blog y que expliques alguna experiencia o aprendizaje que nos pueda ayudar a las mamas y papas que nos encontramos con estas situaciones a diario. 

Gracias por compartir. No olvides seguirme en el blog para no perderte las nuevas publicaciones. 

Un abrazo !!






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